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sobre El Paso
Municipio interior que alberga la Caldera de Taburiente; destaca por su tradición en la seda y sus paisajes de pino canario
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El Paso no tiene playa. Eso lo sabe cualquiera en La Palma y por eso hay quien lo salta directamente. Error. El Paso es la puerta de la Caldera de Taburiente. Si vienes a caminar o a meterte en el pinar, acabarás pasando por aquí.
Primero lo práctico: cómo llegar y no liarla con el coche
El Paso está en la carretera que cruza la isla por Cumbre Nueva (LP‑3). Desde Santa Cruz suele rondar los tres cuartos de hora. Desde Los Llanos, unos 20 minutos. La carretera sube bastante y a veces se mete en niebla. Cuando entra mal tiempo arriba puede hacer frío de verdad, algo que mucha gente no espera en Canarias.
Aparcar en el centro normalmente no da guerra. El problema es otro: el centro no tiene demasiado que ver. Una plaza, la iglesia de Nuestra Señora del Pino y poco más. El Paso funciona más como base para moverse por el monte que como pueblo para pasear.
Lo que importa: el pinar y la Caldera
A las afueras está el Pino de la Virgen, uno de los pinos canarios grandes de la isla. Está junto a la ermita y se llega en dos minutos desde la carretera. No hace falta organizar ninguna ruta: paras, miras el árbol y sigues.
Lo serio empieza cuando te metes en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Uno de los accesos más usados es La Cumbrecita, que queda a pocos kilómetros del pueblo. Para subir con coche normalmente hay que pedir permiso porque el aparcamiento es pequeño y se llena.
Desde ahí salen varios senderos cortos hacia miradores sobre la Caldera. Si quieres caminar de verdad, ya toca bajar al interior por otros accesos del parque y dedicarle el día entero. Lleva agua y algo de comida. Dentro no hay nada de servicios y la cobertura suele fallar.
El paisaje es el que manda aquí: barrancos enormes, paredones de roca y pino canario por todas partes.
Comer algo antes o después de subir al monte
La cocina es la de interior de La Palma. Potajes, carne de cabra, papas arrugadas, queso palmero. Nada raro ni experimental.
En el pueblo hay bastantes sitios donde sentarse a comer. Las cartas se parecen bastante entre sí y los precios van en la línea del resto de la isla. Si vas con prisa, un bocadillo y listo.
Cuándo venir
Primavera y otoño suelen ser los meses más agradecidos para caminar. En verano aprieta el calor en las zonas bajas y hay más movimiento en el parque. En invierno depende del día: puede estar despejado o meterse la nube en la cumbre y no ver nada.
En septiembre el pueblo celebra las fiestas de la Virgen del Pino y se nota. Hay más gente y más tráfico de lo habitual.
El consejo de Marcos
El Paso, como pueblo, es normal. No vengas esperando un casco histórico llamativo.
Úsalo como lo usan muchos palmeros: punto de paso hacia la Caldera y los pinares de alrededor. Si vienes con botas y ganas de caminar, tiene sentido parar aquí. Si buscas playa o paseo marítimo, estás en la parte equivocada de la isla.