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sobre San Bartolomé de Tirajana
Municipio turístico por excelencia de Gran Canaria; alberga las Dunas de Maspalomas y zonas de montaña como Tunte
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En el sur de Gran Canaria, donde el Atlántico se cruza con montañas abruptas, se extiende San Bartolomé de Tirajana. Con 54.618 habitantes repartidos entre el litoral más turístico y los núcleos de medianías, aquí conviven dos caras de la isla: playas largas y ventosas y un interior de barrancos, roques y pinares que cambia el plan del día en cuanto ganas altura.
Desde la Playa del Inglés hasta los senderos que se acercan al entorno del Roque Nublo, el municipio funciona bien tanto si vienes a descansar como si te tira más caminar y mirar alrededor. En el interior, la altitud crea microclimas: en un mismo día puedes pasar del calor de la costa a una tarde fresca en cumbre.
Qué ver en San Bartolomé de Tirajana
El Roque Nublo es uno de los grandes hitos geológicos de la isla: un monolito basáltico que se alza a 1.813 metros. La subida hasta su base regala panorámicas amplias del interior y, si el cielo abre, aparece el Teide al fondo.
En el Barranco de Tirajana se entiende la Gran Canaria agrícola: palmeras, bancales y caseríos. Tunte y Ayacata son buenas paradas para bajar revoluciones antes de seguir por carretera de cumbre.
La Fortaleza de Ansite ayuda a acercarse a la historia prehispánica de la isla, con un paisaje áspero y muy expresivo.
En la costa, el sistema dunar de Maspalomas (Reserva Natural Especial) cambia de cara según la luz y el viento. Es un ecosistema frágil: se disfruta más si lo recorres con calma y por donde toca.
Qué hacer
El senderismo manda en el interior: la red insular de rutas y el GR-131 cruzan zonas de grandes vistas y tramos más sombríos entre pinar. En el litoral, las playas del sur dan para deportes acuáticos y paseos largos cuando baja el sol.
En la mesa, tira de recetario canario: potaje de berros, sancocho, quesos locales y fruta de valle cuando es temporada. Y si te interesa la geología, el paisaje volcánico del centro de la isla invita a parar a menudo: roques, coladas antiguas y miradores que piden cinco minutos sin prisa.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas de San Bartolomé en agosto llenan el municipio de actos populares y religiosos. También se celebra la Bajada de la Rama en septiembre, con un trasfondo ritual ligado a antiguas peticiones de lluvia. Entre febrero y marzo, las Fiestas del Almendro en Flor acompañan el cambio de paisaje en las medianías.
Información práctica
Desde Las Palmas de Gran Canaria hay unos 60 km por la GC-1 (alrededor de una hora en coche). Hay líneas de guagua que conectan la capital con las principales localidades.
Lleva una capa de abrigo si subes a zonas altas: el cambio térmico se nota, sobre todo al atardecer. Para caminar, calzado con suela decente y algo de agua, incluso si el día arranca nublado.
Si solo tienes 2 horas
- Dunas y faro de Maspalomas: paseo corto al atardecer (mejor luz y menos calor).
- Tunte: una vuelta por el casco y un mirador cercano para entender el salto de paisaje hacia la cumbre.
- Si estás en el interior y el tiempo acompaña, acércate a un mirador de carretera hacia el Roque Nublo (sin meterte en la caminata si vas justo).
Mejor época
- Para caminar en medianías y cumbre, suele apetecer más cuando baja el calor y el aire es más limpio.
- En la costa, los días de viento cambian el carácter de playas y dunas: agradables para pasear, menos para plan de toalla.
- Si puedes elegir, evita las horas centrales para las rutas a pie y deja el litoral para última hora.
Errores típicos
- Subir a cumbre vestido como si fueses a la playa: en altura refresca y el viento puede complicar una ruta sencilla.
- Ir al entorno del Roque Nublo en horas punta: se satura y se pierde parte de la gracia.
- Tratar las dunas como un “campo abierto”: es un espacio protegido; conviene moverse con cuidado y respetar la señalización.