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sobre Tacoronte
Tierra de vinos por excelencia; municipio agrícola con costa acantilada y el popular barrio de El Pris
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Tacoronte ocupa una franja amplia del norte de Tenerife, en la comarca de Acentejo, entre el monte y el Atlántico. Desde las medianías hasta la costa, el paisaje está marcado por los viñedos. Se ven bien cuando el avión se aproxima al aeropuerto de Tenerife Norte: laderas enteras cultivadas que explican bastante de la historia local. La vid llegó muy pronto tras la conquista y acabó organizando la economía y el paisaje de toda esta parte de la isla.
El vino que organizó el territorio
Hablar de Tacoronte es hablar de vino. La denominación de origen Tacoronte‑Acentejo, creada a comienzos de los años noventa, fue la primera del archipiélago y agrupa a varios municipios de estas medianías húmedas del norte. Aquí el cultivo de la vid lleva siglos encajado entre muros de piedra seca y pequeñas parcelas familiares.
En el casco histórico aún se percibe esa relación con el vino. Muchas casas antiguas conservan patios, bodegas subterráneas o antiguos espacios de prensado. No siempre se ven desde la calle, pero forman parte de la arquitectura doméstica tradicional. Las calles que bajan hacia la plaza principal concentran varios edificios señoriales levantados entre los siglos XVII y XVIII, cuando el comercio del vino con Europa —sobre todo con Inglaterra— dio cierto impulso económico a la zona.
La calle de San Agustín reúne buena parte de ese pasado. Allí se encuentran una ermita antigua vinculada a los primeros asentamientos tras la conquista y el antiguo convento agustino, que durante siglos tuvo peso en la vida religiosa y agrícola de la comarca. Frente a ese conjunto se abre el parque Hamilton, un jardín histórico creado en el siglo XIX por una familia de comerciantes extranjeros. Hoy es un pequeño pulmón verde dentro del casco.
El santuario del Cristo de los Dolores
El edificio religioso más conocido del municipio es el Santuario del Cristo de los Dolores. Se levanta en una ligera elevación desde la que se domina buena parte del valle de viñedos y, en los días claros, el mar al fondo.
La devoción al Cristo está muy arraigada en Tacoronte y en los pueblos cercanos. La imagen que se venera en el santuario se considera antigua y suele relacionarse con talleres peninsulares. Cada verano el Cristo protagoniza las fiestas principales del municipio, con procesiones y alfombras efímeras que cubren algunas calles del centro.
El interior del templo es bastante sobrio: techumbre de madera, retablos de épocas posteriores y un ambiente más recogido de lo que su fachada podría sugerir. El atrio, en cambio, funciona casi como mirador natural sobre la comarca.
El monte de Agua García
Si se sube hacia las medianías altas, el paisaje cambia rápido. En la zona de Agua García aparecen los restos de la antigua laurisilva, el bosque húmedo que cubría buena parte de Tenerife antes de la colonización agrícola.
Hay varios senderos que atraviesan este monte. El más conocido recorre barrancos donde crecen tilos, viñátigos y otros árboles propios de este ecosistema. La humedad es constante y el suelo suele estar cubierto de hojas y musgo. No es un bosque muy grande, pero permite hacerse una idea bastante clara de cómo era la vegetación original del norte de la isla.
Desde algunos claros se abren vistas hacia el valle de La Orotava y la costa. El contraste entre el monte cerrado y las laderas cultivadas de abajo explica bien cómo se ha ido transformando el territorio.
Una tradición dulce que aún se mantiene
Tacoronte conserva también una pequeña tradición turronera que aparece sobre todo en invierno. Se elabora de forma artesanal con almendra y miel, siguiendo métodos bastante antiguos: tostado lento, mezcla caliente y prensado en moldes.
No es exactamente el mismo tipo de turrón que se conoce en la península. Suele ser más oscuro y con un sabor muy marcado a miel. Durante las fiestas de San Antonio Abad, en enero, es habitual encontrar puestos en el entorno de la plaza del Cristo donde se vende recién hecho.
Cómo recorrer Tacoronte
El casco histórico se puede caminar sin prisa en poco tiempo. Conviene fijarse en los detalles de las casas antiguas: balcones de madera, patios interiores y portones anchos pensados para carros y bodegas.
Si se dispone de coche, lo interesante es combinar el centro con las medianías y el monte de Agua García. Las distancias son cortas, pero las carreteras tienen bastante pendiente.
El aeropuerto de Tenerife Norte queda muy cerca, lo que facilita llegar y salir del municipio con rapidez. Aun así, Tacoronte se entiende mejor sin prisas: recorriendo las calles del casco, mirando las laderas de viñedos y subiendo luego al monte donde empieza el bosque.