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sobre Tijarafe
Municipio de tradiciones arraigadas como el Diablo; ofrece paisajes de almendros; viñedos y el espectacular Porís de Candelaria
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El coche sube por la LP-1 y el mar desaparece. A unos 600 metros de altitud, Tijarafe se agarra a la ladera. El casco tiene calles estrechas y cuestas serias, así que lo más sensato es aparcar arriba y moverse a pie. Si llegas tarde, tocará dar alguna vuelta. Abajo se abre el Barranco de Jurado y hacia arriba, cuando el día está claro, se intuye la cumbre que lleva al Roque de los Muchachos.
Es un pueblo pequeño. Se ve rápido. Lo interesante está en los bordes: los barrancos, los senderos y algún mirador hacia el mar.
La iglesia que mira al sol
La parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria es el centro del pueblo. Por fuera es sencilla: piedra volcánica, tejado a dos aguas y campanario cuadrado. Lo curioso está en la fachada lateral. Hay un sol con cara pintado hace más de un siglo que mucha gente ni ve porque pasa de largo.
El templo existe desde el siglo XVI, cuando sustituyó a una ermita anterior. Dentro no hay grandes alardes. Madera, imágenes religiosas y suelo de losas antiguas que recuerdan cuando era normal enterrar a los vecinos dentro de la iglesia. Si entras un momento, lo verás enseguida.
El Diablo de Tijarafe
En las fiestas de la Candelaria aparece el llamado Diablo de Tijarafe. Es una estructura grande, con forma de diablo, cargada de fuegos artificiales. Sale de noche y corre entre la gente mientras estallan los cohetes. No es un espectáculo tranquilo: hay ruido, humo y bastante movimiento.
Fuera de fiestas no hay mucho que ver relacionado con esto. A veces se guarda en dependencias municipales, pero no siempre está expuesto.
Viñas en una zona de plataneras
Aunque el noroeste de La Palma está lleno de plataneras, en Tijarafe también hay viña. Varias familias cultivan listán negro y negramoll en pequeñas parcelas repartidas por la ladera.
El vino que sale de aquí es sencillo, de mesa, el que se bebe en casas y en fiestas. Suele servirse joven y bastante fresco. Si preguntas en el pueblo, es fácil que alguien te hable de la vendimia o de cómo secan las uvas al sol algunos años.
Bajar al Proís de Candelaria
Desde el entorno del pueblo sale el sendero que baja al Proís de Candelaria. Son unos 200 metros de desnivel en poco tiempo. El camino está claro, pero la bajada castiga las rodillas y la subida se nota más. Agua y calzado cerrado.
Abajo hay una pequeña zona de embarcadero y una cueva usada antiguamente por pescadores. El mar aquí no siempre está tranquilo. Si te metes, hazlo con cabeza porque la corriente suele tirar hacia fuera y las olas rebotan en la roca.
Consejo de alguien que ha estado
Ven por la mañana. Aparca arriba, cerca del cementerio o en las calles amplias, y baja andando al centro.
Mira la iglesia, da una vuelta por la plaza y luego decide: o bajas al Proís o sigues algún tramo del GR‑130 hacia el mirador de El Time. Las vistas al mar están ahí.
No busques playa ni demasiadas tiendas. Tijarafe es más bien un punto desde el que caminar y mirar el acantilado. Si eso te basta, merece la parada. Si no, en una hora lo tienes visto y sigues ruta por la isla.