Artículo completo
sobre Vilaflor de Chasna
Uno de los municipios más altos de España; rodeado de pinares y cerca del Teide; aire puro y tranquilidad rural
Ocultar artículo Leer artículo completo
Hay pueblos que uno visita porque están de paso. Y luego están los que aparecen cuando la carretera empieza a subir y el paisaje cambia de golpe. El turismo en Vilaflor de Chasna suele empezar así: curvas, pinar, y de pronto un núcleo pequeño a bastante altura, casi como si alguien hubiera colocado el pueblo en mitad de la montaña para tomar aire.
Vilaflor está en el sur de Tenerife, pero no se parece demasiado a la imagen típica de costa y calor constante. Aquí la altitud manda. Se nota en el aire más fresco, en los pinares y en la sensación de estar bastante más cerca del Teide que del mar.
Cómo es el pueblo
El casco es pequeño y se recorre sin prisa en un rato. Calles cortas, algunas con pendiente, casas tradicionales y la plaza como punto de encuentro. Nada espectacular, pero se siente habitado. No parece un decorado para fotos rápidas.
La Iglesia de San Pedro marca bastante el centro del pueblo. Es uno de esos edificios que llevan siglos viendo pasar la vida local. Alrededor suele haber movimiento tranquilo: gente hablando, coches que llegan y se van, caminantes que paran antes de seguir hacia el monte.
Vilaflor tiene poco más de mil novecientos habitantes. Eso también se nota. A ciertas horas todo va despacio, como si el pueblo tuviera su propio ritmo y no demasiada prisa por adaptarse al de fuera.
El Pino Gordo y los pinares de alrededor
Si hay algo que llama la atención en los alrededores son los pinares. En esta zona crecen ejemplares enormes, y el más conocido es el llamado Pino Gordo.
No hace falta organizar una gran caminata para verlo. Desde la carretera ya se aprecia su tamaño. Cuando te acercas entiendes el nombre: el tronco es tan ancho que varias personas apenas lo rodean con los brazos. Ese tipo de árbol que te recuerda lo despacio que crece un pinar de verdad.
Además, los alrededores invitan a caminar sin demasiada complicación. Senderos entre pinos, suelo de agujas secas y ese olor a resina que aparece cuando el sol calienta un poco.
Caminata hacia el Paisaje Lunar
Uno de los recorridos más conocidos desde Vilaflor lleva al llamado Paisaje Lunar. El nombre suena un poco exagerado, pero cuando llegas entiendes la idea.
Son formaciones claras, erosionadas durante mucho tiempo por el viento y el agua. La tierra volcánica y los tonos pálidos crean un contraste raro con el pinar de alrededor.
La ruta suele llevar varias horas si se hace completa. Hay desnivel, así que conviene tomárselo con calma y llevar agua. No es una excursión técnica, pero tampoco un paseo corto de media hora.
Puerta de entrada al Teide
Mucha gente pasa por Vilaflor camino del Parque Nacional del Teide. La carretera que sube desde el sur atraviesa esta zona antes de ganar altura de verdad.
Por eso el pueblo funciona como última parada tranquila antes del paisaje más volcánico del parque. Hay ciclistas que arrancan aquí rutas largas, senderistas que enlazan caminos y viajeros que simplemente paran a estirar las piernas antes de seguir subiendo.
También es zona de viñedos y productos locales. Quesos de cabra, papas cultivadas en altura y vinos de la comarca aparecen con frecuencia en tiendas y mercados pequeños.
Fiestas y vida local
Las celebraciones siguen teniendo peso en el calendario del pueblo. La fiesta de San Pedro suele marcar uno de los momentos importantes del año. Hay actos religiosos y encuentros vecinales que llenan la plaza.
Otra celebración conocida en la zona gira en torno al almendro en flor, cuando las laderas cercanas se tiñen de blanco y rosa durante unas semanas. Y en verano normalmente llega la romería dedicada a San Roque, con procesiones y ambiente de fiesta en las calles.
No son eventos masivos. Se sienten más bien como celebraciones de pueblo a las que el visitante se suma si coincide en fechas.
Llegar y cuándo ir
Desde Santa Cruz de Tenerife el trayecto suele rondar la hora y media en coche. Primero por la autopista del sur y después por carreteras que empiezan a subir entre curvas y pinar.
Los fines de semana, sobre todo cuando el tiempo acompaña para subir al Teide, puede haber bastante movimiento en la carretera.
El clima también cambia respecto a la costa. En invierno y primavera el aire suele ser fresco, y por la noche baja bastante la temperatura. En verano se agradece la altura: el calor aprieta menos que abajo, aunque el sol sigue pegando fuerte.
Vilaflor de Chasna no es un lugar para llenar varios días solo en el casco urbano. Pero funciona muy bien como pausa entre rutas, como inicio de caminatas o simplemente para ver cómo cambia Tenerife cuando dejas atrás la costa y empiezas a subir montaña arriba.