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sobre Soba
Valle pasiegos salvaje
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En el extremo oriental de Cantabria, entre montañas que se levantan de golpe y valles que se encajonan en desfiladeros, Soba es un municipio grande en paisaje y pequeño en gente: alrededor de 1.200 vecinos repartidos en muchos barrios y aldeas. Aquí manda el campo: prados de siega, muros de piedra seca, caseríos de piedra y madera y un verde que cambia de tono según la estación.
El valle se abre entre cumbres que superan los mil metros, con bosques que trepan por las laderas y el río Gándara acompañando buena parte del recorrido. No es un lugar de grandes monumentos: engancha la sensación de estar lejos del ruido y la forma en que el territorio conserva su ritmo rural.
Qué ver
El patrimonio es sobre todo natural, con pinceladas de arquitectura tradicional. La iglesia de San Pedro de Veguilla mantiene la sobriedad típica de la zona, con muros de piedra y espadaña. En núcleos como Villar o La Gándara se ven casonas montañesas con galerías acristaladas y escudos, señal de viejas familias con peso en el valle.
La parte más conocida del municipio se relaciona con el Parque Natural de los Collados del Asón, que entra en el término con hayedos y robledales. El Desfiladero de La Gándara, estrecho y calizo, es uno de esos pasos que invitan a caminar despacio, mirar hacia arriba y escuchar el agua.
Qué hacer
Senderismo y paseos por pistas y caminos ganaderos, con tramos sencillos y otros de montaña. También hay buenas oportunidades para observar fauna (mejor a primera y última hora) y para fotografía de paisaje, cuando la niebla se queda baja en el valle.
En mesa, manda lo local: quesos, miel, carne de vacuno y repostería tradicional, según temporada y disponibilidad.
Si solo tienes 2 horas
- Acércate al Desfiladero de La Gándara y recorre un tramo a pie si el tiempo acompaña.
- Da una vuelta por Veguilla y algún núcleo cercano para ver casonas, prados cerrados y el día a día del valle.
Mejor época
- Primavera y principios de otoño suelen dejar el valle especialmente vistoso, con luz suave y el verde en su mejor punto.
- Si encadenas varios días de lluvia, cuenta con barro y crecidas: los caminos cambian y los tramos calizos pueden volverse resbaladizos.