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sobre San Felices de Buelna
Estela cántabra guerrera
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En la comarca del Besaya, San Felices de Buelna enseña esa Cantabria interior que muchos cruzan camino de la costa. Con unos 2.500 habitantes y a baja altitud, se entiende andando: barrios dispersos, prados muy verdes, arroyos, caseríos y ermitas pequeñas que asoman entre castaños y robles.
La situación en el valle del Besaya marca su carácter. Por aquí han pasado rutas y comunicaciones entre la costa y la meseta durante siglos. Hoy el interés está en lo cercano: patrimonio sencillo, paseos sin complicaciones y un paisaje amable.
Qué ver
- Iglesia parroquial de San Felices Mártir: de origen románico, con reformas posteriores. Conviene fijarse en los elementos antiguos que aún se conservan.
- Ermitas y capillas repartidas por los barrios. La ermita de San Roque, en una pequeña elevación, permite mirar el valle con perspectiva.
- Arquitectura popular: casas de piedra con solanas y balconadas orientadas al sur, cuadras anexas y huertas todavía en uso. Se disfrutan más callejeando sin prisa por los núcleos tradicionales.
- Caminos rurales entre praderías y bosques de ribera, con fuentes, lavaderos y algún molino viejo junto al agua.
Qué hacer
Paseos y senderismo suave por pistas y caminos vecinales, aptos para la mayoría. Y mesa: productos ligados a la ganadería (lácteos, carne), guisos de casa, cocido montañés cuando apetece y postres caseros.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de San Felices Mártir se celebran a finales de agosto. En verano también hay celebraciones más pequeñas en distintos barrios. La Semana Santa mantiene actos y procesiones.
Errores típicos
- Ir con prisas: aquí el plan funciona mejor a pie y sin horarios apretados.
- Meter el coche por pistas estrechas: algunos caminos rurales no son para circular; mejor dejarlos para caminar.
- Subir a la ermita en las horas más calurosas del verano: la subida se agradece más a primera o a última hora.