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sobre Santiurde de Reinosa
Alto Besaya remoto
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A un paso de Reinosa y ya en clave de praderas y laderas, Santiurde de Reinosa es uno de esos pueblos de interior donde manda el ritmo del campo. Casas de piedra, balconadas de madera y caminos que se abren hacia los pastos marcan el paisaje. Se viene a caminar sin prisa, a mirar el horizonte y a entender cómo la Cantabria de montaña ha vivido —y vive— pegada a la ganadería.
Qué ver
La iglesia parroquial es la referencia del núcleo: sobria, de las que encajan con el carácter campurriano. Merece la pena dar una vuelta por el caserío para fijarse en las casonas de piedra, algunas con escudos en la fachada, y en la arquitectura popular: muros de mampostería, cubiertas a dos aguas y corredores de madera.
Fuera de las casas, lo mejor es el paisaje: prados abiertos, cabañas y caminos rurales que conectan fincas entre manchas de arbolado.
Qué hacer
- Paseos por caminos rurales entre praderas y lindes de piedra; terreno fácil, pero con barro tras lluvias.
- Observación de aves en los valles, sobre todo en pasos migratorios.
- Gastronomía campurriana en la zona: carnes, quesos y miel; si te acercas a Reinosa, también dulces tradicionales.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco (iglesia + casonas) y alguna calle tranquila para ver bien las fachadas.
- Ida y vuelta por un camino de salida entre prados para coger perspectiva del valle (mejor con luz de media tarde si el día acompaña).
Errores típicos
- Confiarse con el calzado: en cuanto llueve, el barro aparece rápido en los caminos.
- Ir con el tiempo justo: aquí lo mejor es caminar despacio; si vas apurado, el pueblo se te queda en un vistazo.
- Olvidar una capa extra: incluso en verano, al caer la tarde refresca.