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sobre Campoo de Yuso
Mar interior de Campoo
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Campoo de Yuso se organiza alrededor del Embalse del Ebro, una presencia reciente si se mira con perspectiva histórica. El pantano se terminó a mediados del siglo XX y transformó por completo el paisaje de este valle del sur de Cantabria. Antes de que el agua cubriera las vegas bajas, aquí había prados de siega, huertas y algunos caminos que comunicaban los pueblos con Reinosa. Parte de esa red quedó sumergida. Lo que permanece hoy es un municipio disperso, formado por pequeñas localidades y barrios donde la actividad ganadera sigue marcando el ritmo.
En la comarca de Campoo‑Los Valles, este territorio siempre ha estado ligado a la gestión de pastos y a las rutas naturales que conectan la Meseta con la costa cantábrica. No es un lugar de calles largas ni de plazas monumentales. Se entiende mejor recorriendo sus pueblos con calma, observando cómo se reparten las casas, los establos y los prados cercados por muros de piedra.
Pueblos dispersos y arquitectura vinculada al trabajo
Naveda, Celada de los Calderones o La Costana forman parte de ese mosaico de núcleos pequeños que componen el municipio. No responden a un trazado urbano claro. Las casas se agrupan según la topografía o la proximidad a las fincas.
La arquitectura habla de una economía basada en el ganado. Muchas viviendas conservan portones amplios, pensados para carros o para el paso del ganado, y balcones orientados al sur donde tradicionalmente se secaban productos del campo o se aprovechaba el sol en invierno. En algunas fachadas aparecen escudos familiares. Son restos de antiguas casas hidalgas, frecuentes en esta zona de Cantabria desde la Edad Moderna.
Los lavaderos y abrevaderos que aparecen en los márgenes de algunos caminos recuerdan una organización comunitaria del agua que se mantuvo durante siglos. No son elementos monumentales, pero ayudan a entender cómo funcionaban estos pueblos antes de la mecanización del campo.
El Castillo de Argüeso y el control histórico del valle
A pocos kilómetros se encuentra el Castillo de Argüeso. Aunque pertenece al municipio vecino de la Hermandad de Campoo de Suso, aparece constantemente en el horizonte cuando se recorre Campoo de Yuso.
La fortaleza comenzó a levantarse en la Edad Media y quedó vinculada a linajes nobiliarios que controlaban el territorio de Campoo. Su posición no es casual. Desde esa loma se dominaban los pasos naturales del valle, rutas utilizadas durante siglos por ganaderos trashumantes y comerciantes que atravesaban la cordillera.
Las dos torres que definen su silueta responden a distintas fases constructivas. Hoy el edificio está restaurado y suele acoger actividades culturales, aunque los horarios pueden variar según la temporada.
El paisaje del embalse y las sierras cercanas
El embalse modifica la percepción del territorio. En algunos puntos parece un lago amplio; en otros deja ver orillas irregulares donde todavía se adivinan antiguas vegas cuando el nivel del agua baja.
Desde los pueblos situados en las lomas se distinguen bien las líneas de la Sierra del Cordel y otros relieves de la Cordillera Cantábrica. En días despejados el horizonte se abre mucho más de lo que cabría esperar en un valle interior. Con niebla, en cambio, el paisaje se cierra y el agua del embalse casi desaparece entre las nubes bajas.
Caminar entre pueblos y prados
La forma más directa de entender Campoo de Yuso es moverse por los caminos que conectan sus pueblos. Muchas de esas pistas nacieron como accesos a prados o establos y todavía cumplen esa función.
La señalización no siempre es clara. Conviene llevar mapa o GPS si se pretende enlazar varios núcleos a pie o en bicicleta. El terreno puede estar embarrado durante buena parte del año y es habitual encontrar ganado en los caminos.
No es un lugar pensado como circuito deportivo. Los caminos siguen siendo espacios de trabajo y conviene moverse con cierta prudencia.
Para una visita breve
Con poco tiempo, suele bastar con acercarse a alguno de los pueblos del municipio y caminar unos minutos por sus calles. Naveda y Celada de los Calderones permiten observar bien la disposición de las casas y los prados cercanos.
El entorno del Castillo de Argüeso ayuda a entender la escala del valle y la importancia histórica de este paso entre montañas. Desde allí se percibe con claridad la relación entre las sierras, el embalse y los pueblos dispersos que forman Campoo de Yuso.