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sobre Miengo
Dunas y playas salvajes
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A pocos metros del Cantábrico, Miengo combina mar y campo sin el bullicio de otras localidades cercanas. Es un municipio llano, de praderías y barrios dispersos, donde el ritmo va más despacio. La ría de Mogro ordena el paisaje y también la forma de recorrerlo: agua tranquila por un lado; playas, dunas y algún tramo de acantilado por el otro.
Qué ver en Miengo
- Ría de Mogro: humedal muy agradecido para pasear con la marea, mirar aves y ver cómo cambia el paisaje a lo largo del día.
- Playa de Cuchía: arenal amplio y muy concurrido en verano; cuando entra mar, se deja ver bastante ambiente de surf.
- Playa de Usil: más discreta, buena para caminar con menos gente, sobre todo fuera de temporada.
- Iglesia de San Miguel de Cudón: templo de origen románico con reformas posteriores; visita corta, pero con detalles interesantes.
- Palacio de la Bodega (Cudón): casona señorial cántabra (siglos XVII–XVIII), de piedra y con ese aire sobrio típico de la zona.
Qué hacer
- Caminar entre costa y prados, alternando arena, caminos y miradores naturales.
- Actividades en el agua: surf en Cuchía cuando hay olas; en la ría, deportes más tranquilos si las condiciones acompañan.
- Recorrer en bici carreteras secundarias entre núcleos, fijándote en casonas, muros de piedra y paisaje ganadero.
- Comer a la manera de aquí: pescado y marisco cuando entra fresco, y también vacuno y lácteos; de postre, sobaos y quesadas.
Mejor época
- Verano: ambiente de playa y más gente; aparcar cerca del arenal se complica en horas centrales.
- Primavera y otoño: paseos más tranquilos y temperaturas suaves, con tiempo cambiante (viento y fresco al caer la tarde).
Errores típicos
- Ir a las playas en horas punta en julio y agosto y contar con aparcar “a pie de arena”.
- Salir con sol sin una capa extra: en la costa el viento levanta rápido y la sensación térmica baja.