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sobre Laredo
Reina de las playas cántabras
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Turismo en Laredo suele significar lo mismo: playa y mucha gente en verano. Si llegas en agosto, paciencia. La playa de La Salvé se llena rápido y aparcar cerca del agua se vuelve complicado. Si puedes elegir, ven en junio o septiembre. En invierno el pueblo baja el ritmo y se ve con más calma.
La playa que lo cambió todo
La Salvé explica casi todo lo que pasa aquí. Son varios kilómetros de arena fina y agua poco profunda. En cuanto sale el sol fuerte, media Cantabria acaba plantando la sombrilla en esta playa.
Aparcar junto al paseo marítimo en temporada alta es difícil. Mucha gente deja el coche en la entrada del pueblo y baja andando. Tampoco es una distancia exagerada.
La marea cambia bastante el paisaje. Cuando baja, queda una zona de agua muy tranquila que suele llenar de familias con niños. Con perros hay restricciones en verano y conviene mirarlas antes de ir.
La Puebla, el casco viejo
El casco histórico de Laredo está arriba, en la zona que llaman La Puebla. Hay que subir una cuesta corta pero empinada. Calles estrechas, casas con escudos y la iglesia de Santa María dominando el conjunto.
Durante siglos fue un puerto importante en el Cantábrico. Por aquí pasaron reyes y expediciones rumbo a América. Hoy el ambiente es mucho más tranquilo que en la playa. Se recorre rápido. Una vuelta sin prisa y listo.
Quedan tramos de la muralla medieval y algunas puertas desaparecidas están señalizadas. También hay un recorrido histórico relacionado con la antigua actividad comercial del puerto. Si te interesa ese pasado marítimo, merece un rato. Si no, basta con pasear y bajar de nuevo.
Qué se come aquí
El pescado manda. Bonito del norte cuando es temporada, bocarte frito y anchoas que muchas veces vienen de la zona de al lado, de Santoña.
En días fríos aparece el cocido montañés, contundente como en casi toda Cantabria.
En verano los precios suben. No es ningún secreto. Si te alejas un poco de la primera línea del paseo marítimo, la cosa suele mejorar.
Fiestas que cambian el pueblo
A finales de agosto llega la Batalla de Flores. Carrozas cubiertas de flores naturales, música y mucha gente en la calle. Ese día Laredo se llena de visitantes.
San Roque también mueve bastante ambiente en verano, con procesiones, fuegos y verbenas. Si coincides con esas fechas, asume ruido y mucha gente.
Llegar, moverse y un último consejo
El acceso por la A‑8 se atasca algunos fines de semana de verano. Pasa todos los años. Si vienes en coche, mejor llegar temprano o a última hora de la tarde.
También hay tren de vía estrecha que conecta con otras localidades de la costa.
Antes de irte, si te queda algo de tiempo, sube hacia la zona de la Atalaya o camina hacia el Puntal. Desde arriba se entiende bien la forma de la bahía y la longitud real de la playa.
Y conviene tener claro qué es Laredo. No es un pequeño puerto pesquero detenido en el tiempo. Es una ciudad de playa del Cantábrico con bastante historia detrás y veranos muy concurridos. Si vienes con esa idea, encaja mejor.