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sobre Pesaguero
Alta Liébana remota
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Pesaguero, en la comarca de Liébana, es un municipio de aldeas pequeñas y paisaje grande: prados, laderas de bosque y casas de piedra y madera asomadas al valle. Aquí no hay prisas ni un “centro” claro; lo interesante es moverse despacio entre núcleos, parar en los apartaderos de la carretera y fijarse en cómo se vive en la montaña cántabra.
El patrimonio sorprende para un término municipal tan discreto. La referencia más conocida en el entorno es la iglesia de Santa María de Lebeña, uno de los templos mozárabes más valiosos del norte. Es del siglo X y, por dentro, la penumbra y los arcos de herradura crean una atmósfera muy particular. Conviene comprobar antes si está abierta, porque los horarios suelen ser limitados.
En Abiada se conserva una torre medieval, visible desde el caserío y buena excusa para callejear sin mapa. Por el camino aparecen balconadas, hórreos, fuentes y esa arquitectura montañesa que no presume: aguanta.
Qué hacer
- Paseos entre aldeas por caminos rurales y pistas ganaderas, con tramos cómodos y otros con más pendiente según ganes altura.
- Senderismo hacia cotas más altas si tienes experiencia; el terreno cambia rápido y el tiempo también.
- Cocina lebaniega en la comarca: platos de cuchara, quesos, carnes de la zona y orujo (con calma).
Mejor época
- Primavera y otoño suelen dar los paisajes más agradecidos y temperaturas llevaderas.
- En verano conviene madrugar si vas a caminar: el sol pega en algunos tramos y por la tarde puede caer niebla.
- En días de lluvia (o tras varios días húmedos), cuenta con barro y piedra resbaladiza en caminos y accesos.
Errores típicos
- Aparcar “un momento” en una curva o tapando portillas: aquí se trabaja con el coche y el tractor.
- Ir con horarios rígidos: entre curvas, paradas y distancias cortas que se alargan, el tiempo vuela.
- Salir sin una capa extra: incluso en verano puede refrescar y la niebla entra en minutos.