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sobre Vega de Liébana
Alta montaña lebaniega
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En la comarca de Liébana, entre prados, laderas y montes con los Picos de Europa al fondo, Vega de Liébana se reparte en varios barrios y aldeas dispersas por el valle. Con poco más de 700 habitantes, aquí manda el ritmo tranquilo: campanas, agua corriendo por las regueras y caminos que conectan casas de piedra, cuadras y corredores de madera.
No hay un “centro” único. Lo mejor es ir saltando de núcleo en núcleo, pararse un rato, caminar un tramo y mirar el paisaje sin prisa. Además, Potes y el Monasterio de Santo Toribio de Liébana quedan cerca, así que se puede combinar la calma del municipio con visitas más conocidas de la comarca.
Qué ver
El patrimonio está repartido. La iglesia parroquial de Santa María en Soberado y otras ermitas e iglesias ayudan a entender cómo se ha vivido siempre en el valle. Entre las casas antiguas asoman hórreos, balcones y muros de piedra que siguen formando parte del día a día.
Las vistas hacia los Picos de Europa acompañan desde muchos puntos, sobre todo cuando el día está despejado. En las orillas de arroyos y zonas de ribera, los paseos cortos vienen bien para estirar las piernas sin meterse en alta montaña.
Qué hacer
Hay paseos y rutas que enlazan caminos tradicionales de Liébana, útiles para un rato tranquilo o para empezar una caminata más larga. Y si te apetece más ambiente, Potes está a poca distancia. En la comarca se encuentra cocina lebaniega: cocido, quesos, orujo y guisos.
Mejor época
Primavera y verano suelen dar días largos y caminos agradecidos. En otoño el valle gana color, pero conviene ir atento a la previsión. En invierno algunas rutas pueden estar más difíciles y la meteorología cambia rápido, sobre todo en altura.
Errores típicos
- Subestimar el tiempo entre aldeas: carreteras estrechas y ritmo lento.
- Salir a caminar sin mirar la previsión: aquí puede cambiar en poco tiempo.
- Aparcar donde se estrecha la vía o se bloquean accesos a fincas: mejor no estorbar pasos ni portillas.