Artículo completo
sobre Penagos
Acceso a Cabárceno
Ocultar artículo Leer artículo completo
A unos quince kilómetros de Santander, Penagos es un paréntesis rural para bajar revoluciones sin meterse en grandes desplazamientos. Con unos 2.400 habitantes y a baja altitud, mezcla praderías, caseríos y ese verde continuo tan propio de la Cantabria interior.
El municipio se reparte en varios núcleos —Penagos, Parbayón, Sopeña, Rumoroso…— y se recorre bien a ritmo lento, enlazando carreteras secundarias y caminos. Lo más agradecido aquí no es “tachar” monumentos, sino caminar entre casas de piedra, balconadas de madera, escudos en las fachadas y algún hórreo suelto que asoma donde menos lo esperas.
Qué ver
- Iglesia Parroquial de San Jorge: el principal referente religioso del municipio, con reformas de distintas épocas.
- Arquitectura montañesa dispersa: casonas y viviendas tradicionales repartidas por los pueblos; se disfrutan especialmente paseando por Parbayón o Sopeña.
- Paisaje abierto: prados, setos, pequeños bosques y vistas hacia Peña Cabarga y los valles cercanos.
Qué hacer
Penagos encaja para una salida tranquila: paseo entre núcleos, vuelta en bici por carreteras con poco tráfico y caminos rurales, o una comida de cocina cántabra de las de siempre (guisos, carne, huerta), sin artificios.
Por distancia, también funciona como base para acercarse a Santander y a la costa si apetece combinar campo y mar.
Si solo tienes 2 horas
- Pasea por el entorno del núcleo principal y asómate por fuera a la Iglesia de San Jorge.
- Enlaza en coche o bici Parbayón y Sopeña, parando cuando veas buen conjunto de casonas (y algún hórreo).
- Cierra con un tramo a pie por caminos entre prados, mejor con luz de tarde.
Errores típicos
- Venir con prisa: aquí gana quien camina y se detiene.
- Ir a pleno mediodía si buscas fotos: la luz plana apaga la piedra y el relieve.
- Aparcar tapando entradas de fincas o pasos estrechos en los pueblos: hay tractores, giros cerrados y poco margen.
- Confiar en encontrar “todo” abierto entre semana: lleva un plan B y algo de margen.