Artículo completo
sobre Puente Viesgo
Cuevas prehistóricas y aguas termales
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de los Valles Pasiegos, donde el río Pas se abre paso entre lomas y prados, Puente Viesgo concentra en pocos kilómetros historia muy antigua, paisaje de valle y tradición termal. Con unos 3.000 habitantes y a baja altitud, funciona bien como base para asomarse a la cultura pasiega sin grandes desplazamientos.
El propio nombre lo explica: el puente sobre el Pas fue durante siglos un paso natural entre el interior y la costa. El pueblo se recorre a pie, alternando calles tranquilas, casonas montañesas y la ribera del río, que suele ser el mejor cierre de la visita.
Qué ver
El punto fuerte está en el Monte Castillo, con cuevas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Cueva del Castillo conserva pinturas y grabados de más de 40.000 años: manos en negativo, animales y signos que impresionan por la cercanía del tiempo. La Cueva de Las Monedas suma un componente más geológico, con formaciones que completan la visita. En ambos casos conviene reservar y contar con cupos reducidos.
En el casco urbano, el antiguo balneario y el casino recuerdan la época de “tomar las aguas”. La Iglesia de San Miguel, barroca, preside el centro con un retablo notable. Merece también fijarse en la arquitectura montañesa: piedra, balconadas de madera y escudos.
En los alrededores aparecen cabañas pasiegas dispersas entre prados, testimonio de una vida ligada al ganado y a los cambios de pasto.
Qué hacer
- Visitar las cuevas con guía (requiere planificación).
- Pasear junto al río Pas, fácil y agradable.
- Rutas hacia cabañas pasiegas por pistas y caminos (ojo al barro tras lluvias).
En la mesa: sobaos y quesadas pasiegas, además de quesos artesanos y cocina cántabra de temporada.
Mejor época
Primavera y principios de otoño suelen dar la combinación más agradecida de verde, luz y paseos sin agobios. En verano, si puedes, evita las horas centrales para cuevas y aparcamiento.
Errores típicos
- Llegar a las cuevas sin reserva y quedarse sin plazas.
- Ir en horas punta en verano y perder tiempo en esperas y aparcamiento.
- Olvidar una capa de abrigo: dentro de las cuevas la temperatura es fresca y constante.