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sobre Ruesga
Cuevas y valle profundo
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Entre praderías y bosques atlánticos, Ruesga es uno de esos municipios cántabros donde manda el ritmo del valle: vacas en las campas, arroyos vivos y caseríos dispersos entre laderas. La población se reparte en varios barrios y núcleos, y el paisaje tiene mucho de montaña pasiega e interior verde, sin grandes alardes y con bastante vida cotidiana.
Qué ver en Ruesga
La arquitectura tradicional aparece en casonas montañesas, muros de mampostería y balconadas de madera, a menudo con la cuadra pegada a la vivienda. El patrimonio religioso se reparte entre iglesias y ermitas de los distintos núcleos; la iglesia parroquial de San Andrés, en Calseca, merece una parada por su estructura y su retablo.
El entorno natural es el gran hilo conductor: manchas de haya y roble, prados que cambian de tono según la estación y pequeños cursos de agua que forman rincones frescos. Si subes a un alto cuando el terreno lo permite, las vistas se van abriendo de valle en valle.
Qué hacer
Caminar por pistas y caminos tradicionales es la mejor forma de entender el municipio, enlazando barrios y paisaje sin prisa. Con prismáticos se ven aves de bosque y de zonas abiertas; para fotografía, funcionan bien las brumas de primera hora y la luz baja de la tarde.
En la mesa manda la cocina cántabra de siempre: cocido montañés, vacuno de la zona y lácteos, además de quesos y dulces de la comarca.
Fiestas y tradiciones
Cada núcleo celebra sus patronales, con más ambiente en verano por el regreso de quienes viven fuera. Suele haber bolos, baile, comidas vecinales y romerías a ermitas, mezcla de devoción y jornada campestre.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo corto entre núcleos y praderías, buscando una panorámica del valle desde algún tramo alto.
- Parada en Calseca para ver la iglesia de San Andrés.
- Regreso por carreteras secundarias, mejor con luz suave.
Errores típicos
- Aparcar en entradas de fincas, pasos de ganado o curvas estrechas: en los barrios se nota enseguida.
- Meterse con el coche por pistas que parecen “fáciles” y terminar sin sitio para dar la vuelta, sobre todo tras lluvia.
- Ir sin calzado con agarre: el barro aparece rápido y las piedras húmedas resbalan.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Santander, por la A-8 hasta Solares y después por carreteras comarcales hacia el interior.
Consejos: Tras la lluvia, cuenta con tramos embarrados y cierres de portillas en algunos pasos; si encuentras una, déjala como estaba.