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sobre Selaya
Cuna del sobao pasiego
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Selaya se visita rápido. Aparca en la entrada y entra andando. El centro tiene calles estrechas y cuando se juntan coches y gente se vuelve incómodo. Los fines de semana suele haber movimiento y en verano bastante más. Si puedes, llega temprano.
Selaya está en el valle de Carriedo, en Cantabria. Aquí todo gira bastante alrededor de la leche: quesadas, sobaos, mantequilla. Se nota incluso al pasar por las tiendas del pueblo.
Cómo moverse por el pueblo
El casco es pequeño. En menos de una hora lo recorres sin prisa.
Hay varias casas grandes de piedra repartidas por el centro. Son torres y casonas antiguas, de cuando las familias con dinero querían dejar claro quién mandaba en el valle. Muchas están bastante juntas, sobre todo alrededor de la calle Real.
La calle Real es el eje del pueblo. Tiene soportales y algunos edificios antiguos bien conservados. También verás un rollo de piedra que antiguamente servía para anunciar normas públicas y castigos. Hoy pasa bastante desapercibido.
No esperes un casco histórico monumental. Es un pueblo vivo, con tráfico, comercios y vecinos haciendo recados.
Subir hasta Valvanuz
A pocos kilómetros del centro está el santuario de Valvanuz, en una ladera sobre el valle. Se llega por carretera y suele haber espacio para dejar el coche cerca.
La tradición local cuenta que una pastora encontró allí una imagen de la virgen y que al mover una piedra empezó a salir agua. La fuente sigue en el recinto y mucha gente se acerca a llenar botellas cuando hay romería.
En verano el lugar se anima bastante. Familias, cuadrillas y gente del valle suben a pasar el día. Si buscas silencio, mejor entre semana.
El nacimiento del Pisueña
En las afueras de Selaya hay un sendero que lleva hacia el nacimiento del río Pisueña. No está muy señalizado y el último tramo es pista y camino.
El río brota entre rocas en una zona de monte. No es un gran espectáculo, pero el paseo tiene sentido si te gusta caminar un rato entre hayas y prados. Con barro, que aquí aparece rápido cuando llueve, el camino se ensucia bastante.
Calzado normal de monte y listo.
Quesada, sobaos y poco misterio
En Selaya se vende quesada pasiega en varios puntos del pueblo. Es el dulce más típico de la zona: requesón, huevo, azúcar y poco más. No hay mucho secreto.
También verás sobaos en casi todos los escaparates. Aunque su origen se asocia más a otros pueblos pasiegos, aquí se producen y se venden desde hace décadas.
Los fines de semana de verano se forman colas en algunas tiendas. Si no quieres esperar, pasa a primera hora o al final de la tarde.
Consejo de pueblo
Selaya funciona mejor fuera de agosto. En primavera o a principios de otoño el valle está verde, hay menos coches y todo se recorre con calma.
Aparca a la entrada, camina un rato por la calle Real y, si te apetece alargar la visita, sube hasta Valvanuz. Con eso ya te haces una idea bastante clara del lugar. No necesita mucho más.