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sobre Vega de Pas
Corazón de la pasieguería
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Vega de Pas está en el corazón de los Valles Pasiegos: montañas cerca, prados inclinados y un paisaje que cambia muchísimo según la luz y la niebla. Con unos 700 habitantes, aquí se entiende bien la vida pasiega ligada a la ganadería: laderas salpicadas de cabañas, cercas de piedra y vacas en campas que parecen no terminar nunca.
El casco se recorre en poco tiempo. Compensa ir despacio y fijarse en la arquitectura popular y en la iglesia parroquial de San Vicente Mártir, en el centro. Aun así, lo más característico suele estar fuera: las cabañas pasiegas, desperdigadas por el valle y las zonas altas, son la huella visible de un modo de vida estacional que acabó dibujando el paisaje.
El valle del río Pas acompaña con agua, frescor y vegetación de ribera. Es un entorno para caminar con calma, sabiendo que buena parte del terreno son fincas privadas y pastos.
En lo gastronómico, Vega de Pas se asocia a los sobaos y quesadas. En la zona hay obradores y queserías donde conocer el producto y llevarse algo para el camino.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta breve por el centro y visita a la iglesia.
- Pequeña salida por una pista o camino cercano para ver cabañas pasiegas y alguna panorámica del valle (sin meterse en fincas cerradas).
- Parada para probar sobaos o quesada y comprar para llevar.
Errores típicos
- Subestimar las carreteras: curvas, niebla y cambios de tiempo rápidos. Mejor ir con margen.
- Entrar en prados o abrir cierres “solo para una foto”: respeta portillas, cercas y el ganado.
- Ir con calzado poco adecuado: el barro aparece fácil, incluso en verano.