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sobre Potes
Capital de Liébana
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Potes se entiende mejor si se mira primero el mapa. El pueblo está en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa, en el fondo del valle de Liébana, rodeado por montañas que cierran el horizonte en casi todas direcciones. Esa posición lo convirtió durante siglos en un lugar de paso y control dentro de la comarca. Hoy viven aquí algo más de mil personas y sigue funcionando como pequeña capital comarcal.
El agua marca el ritmo del lugar. Los ríos rodean el casco histórico y explican buena parte de su forma. Las calles se adaptan a ese terreno estrecho, con casas de piedra levantadas muy cerca unas de otras.
Un casco antiguo entre dos ríos
El centro histórico es compacto. Calles cortas, suelo empedrado y fachadas con balconadas de madera, muchas de ellas añadidas o reformadas con el tiempo. Algunos escudos en la piedra recuerdan a las familias que tuvieron poder en la villa cuando Liébana era paso obligado entre la costa y la meseta.
El Puente de San Cayetano —muchas veces llamado Puente Viejo— cruza el Quiviesa a pocos metros del núcleo histórico. Su silueta de piedra aparece en muchas fotografías del pueblo. A primera hora de la mañana el ambiente es distinto: menos gente y el sonido del agua se impone sobre el resto.
La Torre del Infantado y el poder señorial
En el centro se levanta la Torre del Infantado. Es una construcción del siglo XV ligada al poder señorial en Liébana, levantada por la familia Mendoza. Su aspecto macizo responde más a una función defensiva y simbólica que residencial. Hoy el edificio tiene usos públicos y suele acoger exposiciones o actividades culturales.
No es la única torre que queda en Potes. La llamada Torre de Orejón de la Lama, más discreta, recuerda que este lugar estuvo muy vigilado. El control del valle y de los caminos era clave en una comarca relativamente aislada.
Santo Toribio y la tradición lebaniega
A unos veinticinco kilómetros por carretera está el monasterio de Santo Toribio de Liébana. Desde la Edad Media es uno de los centros religiosos más conocidos del norte peninsular. Allí se custodia el Lignum Crucis, una reliquia asociada a la cruz de Cristo según la tradición cristiana.
El monasterio también está ligado a la figura del Beato de Liébana, el monje que escribió en el siglo VIII un comentario al Apocalipsis cuyas copias iluminadas circularon por numerosos scriptoria medievales. Cada cierto tiempo se celebra el Año Jubilar Lebaniego, cuando la puerta santa del monasterio se abre para los peregrinos.
Potes como base para Liébana
Muchos llegan a Potes antes de continuar hacia los Picos de Europa. El teleférico de Fuente Dé queda a poco más de media hora en coche, dependiendo del tráfico y del estado de la carretera. Desde arriba el paisaje cambia mucho con el tiempo atmosférico. Un día claro en el valle no garantiza lo mismo en altura.
Cerca del pueblo hay caminos que siguen el curso de los ríos. No son largos, pero permiten salir un rato del centro. En Liébana el relieve manda: las distancias parecen cortas en el mapa, aunque el desnivel suele hacerse notar.
Cómo moverse y cuándo ir
El casco histórico se recorre sin prisa en medio día. En verano el movimiento aumenta bastante y las calles estrechas se llenan con facilidad. Madrugar ayuda.
Aparcar en el centro suele ser complicado en horas punta. Lo más sensato es dejar el coche en las zonas exteriores y entrar caminando.
La primavera y el otoño suelen ser estaciones tranquilas para conocer la comarca. En invierno el ambiente es más calmado, aunque el tiempo en la montaña puede cambiar rápido y conviene mirarlo antes de planear rutas.