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sobre Cabuérniga
Corazón del Parque del Saja
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En el valle de Cabuérniga, dentro del Parque Natural Saja-Besaya, la Cantabria rural se entiende a pie y sin prisas. Con alrededor de mil habitantes repartidos en once núcleos, el municipio conserva una buena muestra de arquitectura popular montañesa: caserones de piedra, balconadas de madera, grandes aleros y escudos que hablan de hidalgos, ganadería y viejos linajes. A poca altitud, el paisaje alterna prados muy verdes con robledales y hayedos que, en otoño, cambian el valle por completo.
Qué ver
La visita suele empezar por los pueblos con mejor conjunto tradicional: Carmona, Sopeña, Terán y Valle. Merece la pena fijarse en los detalles —portalones, aleros, solanas y blasones— y en cómo se agrupan las casas junto a caminos estrechos y praderías.
En Terán, la iglesia parroquial de San Martín guarda un retablo barroco. En Ucieda está el conocido bosque de secuoyas, una plantación que sorprende por el tamaño y la verticalidad de los árboles, muy distinta al bosque atlántico de alrededor.
Qué hacer
La zona se presta al senderismo por pistas y caminos tradicionales entre pueblos y brañas. Una ruta habitual es la subida hacia el Collado de Carmona, con buenas vistas sobre el valle. En otoño, al amanecer y al atardecer, puede escucharse la berrea si te mueves con discreción y te mantienes en los caminos.
En la mesa mandan los dulces cántabros (sobao, quesada) y la carne de tudanca, además de quesos artesanos.
Mejor época
Otoño es agradecido por los colores del hayedo y el ambiente del valle; conviene madrugar si buscas tranquilidad. En verano, sobre todo en fines de semana, el bosque de secuoyas y los accesos cercanos pueden tener más gente: si puedes, ve a primera hora o entre semana. Con lluvia, algunas pistas se embarran y el paseo se vuelve más lento; lleva calzado adecuado.
Errores típicos
- Querer “verlo todo” en poco tiempo: mejor escoger uno o dos pueblos y caminar sin prisa.
- Meter el coche por calles estrechas: aparca donde no estorbes a vecinos ni a maquinaria ganadera.
- Salirse de caminos o entrar en fincas: aquí hay prados de siega y ganado; respeta cierres y señalización.