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sobre Arnuero
Playas salvajes de Trasmiera
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Aparca en el alto y baja. Arnuero es pequeño y el núcleo del pueblo es poco más que un tramo de carretera con un par de bares y la iglesia. Si llegas a las doce del mediodía puede que encuentres casi todo cerrado salvo la gasolinera. Aquí eso entra dentro de lo normal.
Lo que hay que ver (y lo que no)
La iglesia de la Asunción guarda un retablo del siglo XVI que se conserva sin demasiado bombo. Está bien, pero no es el Prado.
La torre de Venero, en Castillo, llama más la atención: una torre medieval que se ve desde la carretera y que no requiere entrada ni rodeos.
El castro del Monte Cincho sube a unos 240 metros y desde arriba se abre la vista hacia la ría de Santoña. La subida ronda los tres kilómetros y no tiene mucha pendiente. Un paseo largo, sin más.
Isla tiene más movimiento. El palacio de los Condes de Isla ocupa media plaza y cerca quedan las torres medievales de Cabrahigo y Rebollar, bastante bien conservadas. La playa de La Arena tiene bandera azul, pero en agosto está llena de toallas. Si puedes, ven en junio o en septiembre.
Dónde comer sin cometer errores
El pimiento de Isla es un morrón de la zona que todavía se cultiva en huertos familiares. Si conoces a alguien del pueblo, igual cae alguno de regalo. En temporada aparece en muchas cartas.
Los caricos son una variedad pequeña de garbanzo de aquí. Correctos, sin misterio.
El marisco —sobre todo bogavante y langosta— suele venir de viveros naturales de la costa cercana, así que conviene mirar el precio antes de pedir.
Caminar sin apuro
El Ecoparque de Trasmiera tiene varias rutas señalizadas que conectan pueblos y zonas naturales. Una de las más fáciles es la de los acantilados de Cabo Quejo: camino corto, sin apenas desnivel y el Cantábrico siempre delante.
La ruta del Monte Cincho sube hasta el castro y luego baja hacia Castillo.
La de la marisma del Joyel atraviesa una zona sensible para aves; en algunos tramos conviene informarse antes de entrar o ir con guía.
Son senderos de tierra y pista. Nada técnico.
Consejo de alguien que ha estado
Primavera suele ser el mejor momento. Campos verdes, menos coches y los caminos en buen estado.
En verano casi todo gira alrededor de la playa de La Arena y el tráfico se nota.
Si vienes en coche, deja el vehículo en las zonas altas del pueblo. En las playas el aparcamiento es escaso y en temporada alta se complica. Y trae calzado cerrado: aquí los caminos son de tierra y piedra, no pasarelas.
Arnuero no da para una semana entera. Con un par de días ves el pueblo, caminas algo y te acercas a Isla. Es un rincón tranquilo de la costa cántabra. Ni más ni menos.