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sobre Arnuero
Playas salvajes de Trasmiera
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En Trasmiera, entre praderas y mar, Arnuero mezcla paisaje rural y litoral sin hacer ruido. Con algo más de 2.000 habitantes y cerca de las marismas, se recorre con calma: barrios dispersos, casonas montañesas de piedra y madera, y caminos que del verde te plantan en el Cantábrico en pocos minutos.
Qué ver en Arnuero
La playa de Sonabia es la más vistosa: arenal abierto, acantilados y mar con carácter. El acceso no tiene misterio, pero conviene bajar sin prisas y mirar cómo está la mar; aquí manda el Cantábrico.
La playa de Quejo suele ser más tranquila. Con bajamar aparecen zonas de roca y charcos; aun así, ojo con mareas y corrientes.
El municipio roza el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, un humedal clave para aves migratorias. Con prismáticos y algo de paciencia, en los observatorios se ven espátulas, garzas y anátidas según la temporada.
En el núcleo de Arnuero, la iglesia de San Martín de Tours conserva capas de historia y reformas. Merece la pena pasear por los barrios: arquitectura popular y alguna casona blasonada asomando entre prados.
Qué hacer
Lo más agradecido es caminar por la costa: tramos altos sobre el mar, calas pequeñas y miradores naturales. Si te metes al agua, sobre todo en Sonabia, respeta el estado del mar y las corrientes.
En la mesa aparecen productos del mar y del campo cercano: pescado, quesos y cocina cántabra de diario.
Si solo tienes 2 horas
- Baja a Sonabia y recorre un tramo de sendero por los acantilados.
- Acaba en Quejo con un paseo corto, mirando la marea para aprovechar las zonas de roca.
Errores típicos
- Bajar a la playa sin mirar mareas y quedarse sin paso o sin arenal.
- Confiarse con el baño en días de mar movida, especialmente en Sonabia.
- Intentar llegar en coche hasta el último metro: mejor aparcar donde toque y caminar un poco.