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sobre Escalante
Pueblo medieval entre marismas
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Entre marismas y praderías pegadas al Cantábrico, Escalante es uno de esos pueblos de Trasmiera donde se viene a bajar el ritmo. Con unos 700 habitantes y a poca altitud, vive a la vera del gran mosaico de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, un humedal clave en el norte.
El pasado de hidalgos y gentes de mar se intuye en el caserío, con alguna fachada blasonada. Aquí, más que grandes museos, el patrimonio se entiende paseando y mirando la piedra.
Qué ver en Escalante
La visita principal es la Iglesia de San Martín de Tours. Es un templo románico (siglo XIII), con una torre muy reconocible y una portada meridional trabajada. Si vas con calma, fíjate en los capiteles historiados y en los detalles de la portada: es de esas iglesias que ganan cuando se mira de cerca.
Después, recorre el núcleo: aparecen casonas montañesas con balconadas y escudos que cuentan, sin demasiadas palabras, cómo fue el Escalante de otros siglos.
Y, por supuesto, acércate a las marismas. Cambian con la marea y la luz; si te interesa la fauna, los prismáticos aquí sí tienen sentido: garzas, limícolas y anátidas son habituales según la época.
Qué hacer
- Paseos a pie por el entorno de marismas: rutas sencillas, más de observar que de sumar kilómetros.
- Observación de aves desde puntos abiertos y zonas accesibles.
- Gastronomía en el entorno cercano, con cocina ligada a la bahía (pescados, mariscos y guisos marineros).
Si solo tienes 2 horas
- Entra en San Martín de Tours y rodéala para ver bien la portada y la torre.
- Vuelta corta por el casco para localizar un par de casonas con escudo.
- Remata con un paseo breve hasta un punto con vistas a las marismas (si coincide, con marea movida se nota más el paisaje).
Errores típicos
- Ir con prisas: Escalante es de ritmo lento; mejor reservar tiempo para caminar sin objetivo.
- Quedarse solo en el pueblo: sin el paseo hacia las marismas, falta la mitad del sentido del lugar.
- Visitar a pleno mediodía en verano: con la luz dura el paisaje pierde matices; mejor primera o última hora.