Artículo completo
sobre Ribamontán al Monte
Interior de Trasmiera
Ocultar artículo Leer artículo completo
En la comarca de Trasmiera, a pocos kilómetros de Santander, Ribamontán al Monte pone el foco en la Cantabria más rural: praderías, caseríos dispersos y una vida que va a otro ritmo. Con unos 2.500 habitantes repartidos en varios núcleos, es un buen lugar para asomarse a la arquitectura montañesa y a esos paisajes suaves del interior, con la costa relativamente cerca.
Aquí no se viene a “hacer muchas cosas”, sino a caminar sin prisa, fijarse en los detalles (un escudo en una fachada, un corredor de madera, un cierre de piedra) y entender cómo se organiza el territorio en Trasmiera, entre barrios, iglesias y caminos locales.
Qué ver en Ribamontán al Monte
El patrimonio está repartido: iglesias parroquiales y ermitas que marcan el mapa cotidiano del municipio. En lo civil, aparecen casonas montañesas de piedra, algunas con escudos heráldicos y balconadas de madera; basta pasear por los barrios para ir topándoselas.
El paisaje hace el resto: colinas redondeadas, prados y pequeñas manchas de arbolado. En días claros, desde algunos altos se intuye la bahía de Santander al fondo.
Qué hacer
Lo más agradecido es enlazar caminos rurales entre barrios y casas. Son paseos sencillos, con tramos de asfalto y pistas; si ha llovido, el barro aparece antes de lo que parece, así que conviene calzado que no resbale.
Para comer, lo habitual es la cocina cántabra de siempre, con producto de ganadería y huerta. El mar está cerca, pero aquí funciona más como telón de fondo que como protagonista.
Si apetece alternar interior y litoral, en poco rato se llega a playas cercanas o a otros pueblos de Trasmiera.
Mejor época
Primavera y primeros otoños suelen ser agradecidos para caminar: el verde está en su punto y las temperaturas acompañan. En pleno verano, algunos tramos sin sombra se notan más, y en días de lluvia continuada los caminos de tierra se vuelven pesados; en ese caso, mejor optar por paseos cortos por asfalto y barrios.
Errores típicos
- Ir con prisas: es un municipio para observar, no para “tachar” paradas.
- Estrenar calzado o salir sin una capa impermeable: el tiempo cambia rápido.
- Aparcar bloqueando portillas o accesos a fincas: en los barrios se trabaja y entra y sale maquinaria.