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sobre Calzada de Calatrava
Cuna del cineasta Pedro Almodóvar y cercana al castillo de Calatrava la Nueva; pueblo con gran identidad cultural y tradiciones
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La primera vez que vi burbujear el agua de La Sacristanía pensé que alguien había tirado un Alka‑Seltzer al pozo. Pero no: era gas saliendo del subsuelo, como si la tierra estuviera respirando. Ese momento resume bastante bien Calzada de Calatrava: un pueblo de la llanura manchega donde, de repente, el terreno decide ponerse raro y aparecen cosas que no esperas ver en mitad del campo.
El agua que ya hacía ruido en tiempos de Felipe II
El hervidero de La Sacristanía viene a ser como tener una fuente de soda gigante en mitad del paisaje. El agua sale burbujeando de forma constante y con ese olor mineral que te recuerda a abrir una botella de agua con gas cuando tienes mucha sed.
No es algo nuevo. Desde hace siglos la gente de la zona habla de estas aguas y tradicionalmente se han usado como lugar donde ir a “tomarlas”, muy al estilo de los antiguos balnearios. Hoy el sitio está acondicionado como piscina natural y cualquiera puede acercarse a darse un baño.
Aviso rápido: el agua tiene bastante gas y ese olor sulfuroso que se te queda pegado un rato. Sales del agua con la sensación de haber estado en una bañera de agua con gas. Y luego te toca explicarlo, porque si lo cuentas sin fotos suena un poco inventado.
Migas, gazpacho manchego y otras cosas que aquí se toman muy en serio
Si vienes pensando en el gazpacho andaluz, aquí hay que resetear expectativas. El gazpacho manchego es otra historia: un guiso caliente, normalmente con carne de caza, pan ácimo y caldo espeso que se sirve en cazuela de barro. Es contundente. De los platos que te dejan tranquilo toda la tarde.
Las migas también aparecen mucho por aquí. Pan desmenuzado, ajos, torreznos, a veces uvas… comida de campo de toda la vida. Ese tipo de plato que parece sencillo hasta que intentas hacerlo en casa y descubres que no es tan fácil que queden en su punto.
Luego está el queso manchego curado, que suele llegar a la mesa en cuñas generosas, y el vino de la tierra, que se bebe sin demasiada ceremonia. No es el vino del que alguien se pone a hablar media hora, pero acompaña bien y desaparece de la mesa más rápido de lo que uno esperaba.
Un paisaje de volcanes (aunque no lo parezca)
Calzada está dentro del Campo de Calatrava, una de esas rarezas geológicas que hay en España y que mucha gente no sabe ni que existe. La zona tiene antiguos volcanes y cráteres repartidos por el paisaje, aunque hoy lo que ves es una llanura agrícola bastante tranquila.
Cuando te lo explican cambia la mirada: esos cerros aislados, las lagunas circulares o los suelos oscuros no están ahí por casualidad.
Por los caminos de alrededor es fácil ver aves esteparias. Sisones corriendo entre los cereales, alguna avutarda si tienes suerte y vas con paciencia… De lejos parecen poco más que manchas moviéndose en el campo, pero cuando las distingues bien entiendes por qué hay gente que viene aquí solo con prismáticos y una libreta.
Las fiestas que marcan el calendario
El calendario del pueblo gira bastante alrededor de sus fiestas. La Virgen de la Estrella, patrona de Calzada, suele celebrarse el último fin de semana de agosto y el ambiente cambia por completo: más gente en la calle, pañuelos blancos y ese punto de fiesta de pueblo donde todo el mundo acaba encontrándose.
La romería de San Isidro, a mediados de mayo, tiene un tono más de campo. Agricultores, tractores engalanados y comidas al aire libre donde cada cuadrilla monta su pequeño campamento con sartenes y mesas plegables.
Y luego están celebraciones más pequeñas, como la Candelaria, cuando todavía hace frío y apetece más reunirse alrededor del fuego que salir corriendo de un sitio a otro.
¿Compensa desviarse hasta aquí?
Calzada de Calatrava no tiene un casco histórico que te deje con la boca abierta. Si buscas murallas, palacios o calles medievales interminables, aquí no es la jugada.
Pero tiene otras cosas. El hervidero, por ejemplo, que es de esos lugares que no abundan. Y un paisaje alrededor que, cuando sabes lo que estás mirando, tiene más historia de la que parece.
Además, muy cerca está el castillo de Calatrava la Nueva, en el término de Aldea del Rey, que sí que impresiona cuando lo ves aparecer sobre la sierra.
Yo suelo decirlo así: Calzada es de esos sitios donde paras un rato, das una vuelta, comes algo contundente y sigues camino. En unas horas te llevas la foto del agua burbujeando, un buen plato de migas en el cuerpo y la sensación de haber pasado por un rincón bastante peculiar de La Mancha.