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sobre Alcolea de Calatrava
Municipio cercano a la capital situado en zona volcánica; destaca por sus lagunas y yacimientos arqueológicos de la Edad del Bronce
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En el corazón del Campo de Calatrava, donde la historia de las órdenes militares se entrelaza con paisajes volcánicos únicos, se encuentra Alcolea de Calatrava. Este tranquilo pueblo de apenas 1.370 habitantes se alza a 633 metros de altitud, custodiando un patrimonio que habla de tiempos de caballeros y conquistas. Su nombre árabe, "Al-Qulayya" (el castillejo), evoca ese pasado fronterizo que marcó para siempre su carácter.
Recorrer las calles de Alcolea es adentrarse en una Castilla-La Mancha auténtica, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Las casas encaladas contrastan con el ocre de la tierra volcánica que caracteriza toda la comarca, creando una paleta de colores que cambia con cada estación. Aquí, lejos del bullicio turístico, el viajero encuentra ese tesoro cada vez más escaso: la posibilidad de conectar con la esencia rural de la España interior.
El municipio forma parte de una de las zonas volcánicas más extensas de la Península Ibérica, lo que añade un componente geológico fascinante a cualquier visita. Las huellas del vulcanismo manchego están presentes en el paisaje, en las piedras y en la propia configuración del territorio, convirtiendo cada paseo en una lección de historia natural.
Qué ver en Alcolea de Calatrava
El principal monumento del pueblo es la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, un templo que conserva elementos arquitectónicos de distintas épocas. Su estructura refleja las sucesivas ampliaciones y reformas que ha experimentado a lo largo de los siglos, siendo un testimonio vivo de la evolución del municipio. En su interior se pueden apreciar retablos e imágenes de interés devocional.
El casco histórico merece un paseo pausado. Sus calles estrechas y plazas recogidas mantienen la estructura típica de los pueblos manchegos, con esas casas de fachadas sencillas donde todavía es posible encontrar alguna portada tradicional o un escudo nobiliario. La arquitectura popular se muestra sin artificios, genuina, con esos patios interiores que guardan la frescura en los meses de calor.
Desde varios puntos del pueblo se obtienen vistas panorámicas del Campo de Calatrava, una llanura salpicada de cerros volcánicos que conforman un paisaje singular. Los atardeceres aquí adquieren tonalidades especiales, con el sol tiñendo de rojo y naranja la extensa planicie manchega.
Los aficionados a la geología encontrarán en los alrededores manifestaciones del vulcanismo quaternario que caracteriza la comarca. Aunque Alcolea no cuenta con los volcanes más espectaculares de la zona, su posición permite acceder fácilmente a otros puntos de interés geológico del Campo de Calatrava.
Qué hacer
El senderismo es una de las mejores formas de conocer el territorio. Existen rutas que atraviesan campos de cultivo y permiten observar la fauna local, especialmente aves esteparias. El paisaje llano, con suaves ondulaciones, resulta accesible para caminantes de todos los niveles.
La gastronomía local ofrece los platos típicos manchegos: el pisto, las gachas, las migas ruleras y los guisos de caza. En temporada de setas, tras las lluvias otoñales, la comarca se llena de aficionados a la micología que buscan especies como los níscalos. El queso manchego, el aceite de oliva y el vino de la tierra son productos que definen la despensa local.
Para los interesados en el turismo del vino, Alcolea se encuentra relativamente cerca de bodegas de la D.O. La Mancha, permitiendo completar la visita con catas y conocimiento de los procesos vitivinícolas de la zona.
La proximidad a otros municipios del Campo de Calatrava invita a diseñar rutas temáticas que incluyan el patrimonio de la Orden de Calatrava, con sus castillos, conventos y enclaves históricos repartidos por toda la comarca.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Isidro Labrador se celebran en mayo, con los actos típicos de bendición de campos, procesiones y actividades populares que reúnen a todo el pueblo. Es un momento especialmente auténtico para conocer las tradiciones agrícolas que siguen vivas en la localidad.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo. Estas celebraciones suelen incluir verbenas, actividades deportivas y actos culturales que llenan de vida las calles durante varios días.
Las celebraciones de Semana Santa mantienen el fervor tradicional manchego, con procesiones que recorren las calles del casco histórico. Son actos íntimos y recogidos, que contrastan con las grandes manifestaciones de otras localidades.
Información práctica
Alcolea de Calatrava se encuentra a aproximadamente 25 kilómetros de Ciudad Real, capital provincial. Se accede fácilmente por carretera desde la CM-412, que conecta varios municipios del Campo de Calatrava. Desde Ciudad Real, el trayecto en coche dura unos 25 minutos.
La mejor época para visitar el municipio es primavera y otoño, cuando las temperaturas son más agradables. Los veranos pueden ser muy calurosos, típicos del clima continental manchego, mientras que los inviernos son fríos pero generalmente secos.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por el campo y no olvidar protección solar en los meses cálidos. El pueblo cuenta con servicios básicos, aunque para alojamiento y restauración más variada puede ser conveniente considerar Ciudad Real como base, visitando Alcolea en una excursión de medio día o combinándola con otros pueblos cercanos del Campo de Calatrava.