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sobre Lezuza
Uno de los pueblos más antiguos con el importante yacimiento íbero-romano de Libisosa; rico patrimonio histórico
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En el corazón de la Sierra de Alcaraz, donde los campos de cultivo se encuentran con las primeras estribaciones montañosas, Lezuza emerge como uno de esos pueblos manchegos que conservan intacta su esencia rural. A 912 metros de altitud, este municipio albaceteño de poco más de 1.200 habitantes ofrece al viajero la oportunidad de descubrir una Castilla-La Mancha auténtica, lejos de los circuitos turísticos masificados.
Pasear por sus calles es recorrer siglos de historia manchega, desde sus orígenes medievales hasta nuestros días. El pueblo se extiende por un terreno en suave pendiente, rodeado de campos de cereal y almendros que tiñen el paisaje de blanco en primavera. Aquí el tiempo parece discurrir a otro ritmo, el de las estaciones agrícolas y las tradiciones que se resisten al olvido.
Lezuza es también tierra de contrastes: mientras el núcleo urbano conserva su arquitectura tradicional, los alrededores sorprenden con parajes naturales de gran belleza y una laguna que atrae cada año a numerosas aves migratorias, convirtiendo la zona en un pequeño oasis de biodiversidad.
Qué ver en Lezuza
El Santuario de Nuestra Señora de la Consolación constituye sin duda el principal atractivo patrimonial de Lezuza. Este conjunto religioso, situado a las afueras del pueblo, ha sido durante siglos lugar de peregrinación y devoción para los habitantes de la comarca. Su arquitectura refleja diferentes épocas de construcción y ampliación, creando un conjunto de gran interés histórico y artístico.
La iglesia parroquial del pueblo, en el centro urbano, merece también una visita pausada. Su torre se alza como referente visual desde cualquier punto del municipio, y en su interior se conservan elementos de interés para los aficionados al arte religioso manchego.
Pero si hay un espacio natural que define a Lezuza, ese es la Laguna de Lezuza. Este humedal estacional forma parte de las Lagunas de Ruidera y constituye un enclave de extraordinario valor ecológico. En función de las lluvias, la laguna puede presentar diferentes niveles de agua, pero siempre actúa como punto de encuentro para aves acuáticas y especies migratorias. Un lugar perfecto para los amantes de la ornitología y la fotografía de naturaleza.
Recorrer el casco antiguo permite descubrir rincones con encanto, casas tradicionales de fachadas encaladas y patios floridos que los vecinos mantienen con esmero. La arquitectura popular manchega se muestra aquí sin artificios, genuina y vivida.
Qué hacer
La observación de aves en la laguna es una actividad imprescindible para los visitantes. Equipados con prismáticos, se pueden avistar diferentes especies según la época del año, especialmente durante los pasos migratorios de primavera y otoño.
Los alrededores de Lezuza ofrecen excelentes posibilidades para el senderismo y las rutas en bicicleta. Los caminos rurales serpentean entre campos de cereal, viñedos y zonas de monte bajo, permitiendo descubrir el paisaje de la Sierra de Alcaraz a un ritmo pausado. Desde el pueblo parten diversas rutas que pueden adaptarse a diferentes niveles de dificultad.
La gastronomía local es otro de los atractivos. Lezuza se encuentra en una zona de tradición vinícola y agrícola, por lo que productos como el aceite de oliva, el vino de la tierra y los quesos manchegos forman parte esencial de su cultura culinaria. Los platos tradicionales incluyen el gazpacho manchego, las gachas y los guisos de caza, propios de una cocina de interior marcada por las estaciones.
En primavera, el paisaje de los almendros en flor transforma los alrededores del pueblo en un espectáculo visual de tonos blancos y rosados, ideal para los amantes de la fotografía de paisaje.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Blas se celebran en torno al 3 de febrero, siendo una de las tradiciones más arraigadas del municipio. Durante estos días, Lezuza vive sus celebraciones con actos religiosos y festivos que reúnen tanto a vecinos como a emigrantes que regresan al pueblo.
En mayo, las fiestas en honor a Nuestra Señora de la Consolación atraen a romeros de toda la comarca, manteniendo viva una tradición de siglos de devoción mariana.
El verano trae las fiestas grandes, generalmente en agosto, con varios días de programación que incluyen verbenas, actividades deportivas y actos para todas las edades.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Albacete capital, Lezuza se encuentra a unos 90 kilómetros por la CM-3203 y la N-322, con un tiempo de viaje aproximado de una hora. El acceso es sencillo, circulando por carreteras comarcales bien señalizadas que atraviesan el paisaje manchego.
Mejor época: La primavera (marzo-mayo) es ideal para disfrutar de los almendros en flor y las aves migratorias en la laguna. El otoño (septiembre-octubre) ofrece temperaturas agradables y el colorido cambiante del paisaje. Los veranos son calurosos, típicos del interior peninsular, mientras que los inviernos pueden ser fríos debido a la altitud.
Consejos: Si visitas la laguna, lleva prismáticos y calzado adecuado para caminar por terreno irregular. Es recomendable consultar el estado del humedal según la época del año, ya que sus niveles varían considerablemente.