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sobre Montiel
Lugar histórico donde murió el rey Pedro I; domina la comarca con las ruinas de su castillo y celebra unas jornadas medievales famosas
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En el corazón de la comarca del Campo de Montiel, a 900 metros de altitud, se alza esta histórica villa que fue testigo de uno de los episodios más trascendentales de la historia de España. Montiel, con apenas 1.233 habitantes, conserva el espíritu medieval en sus calles empedradas y en las ruinas de su castillo, donde en 1369 se libró la batalla que cambió el rumbo de la corona castellana. Este pequeño municipio manchego destila historia en cada rincón, envuelto en un paisaje de páramos y encinas que caracteriza esta tierra de frontera.
Pasear por Montiel es como abrir un libro de historia al aire libre. Sus casas blancas contrastan con el azul intenso del cielo manchego, mientras que el perfil de las ruinas del castillo de la Estrella domina el horizonte desde su cerro. A pesar de su reducido tamaño, esta villa esconde un patrimonio sorprendente que atrae tanto a aficionados a la historia como a quienes buscan la autenticidad de la España interior, lejos de las rutas masificadas.
La altitud y su ubicación estratégica entre mesetas otorgan a Montiel un carácter especial: veranos cálidos pero secos, e inviernos frescos que invitan a disfrutar de la gastronomía local junto a la lumbre. Es un destino perfecto para una escapada de fin de semana, ideal para desconectar y sumergirse en la historia medieval de Castilla-La Mancha.
Qué ver en Montiel
El Castillo de la Estrella es, sin duda, la joya patrimonial de Montiel. Aunque en ruinas, estas murallas fueron escenario de la batalla fratricida entre Pedro I el Cruel y su hermano bastardo Enrique de Trastámara. Subir hasta el cerro del castillo no solo permite contemplar los restos de esta fortaleza medieval, sino también disfrutar de unas vistas panorámicas excepcionales sobre la comarca del Campo de Montiel. El atardecer desde este mirador natural es uno de esos momentos que justifican el viaje.
En el casco urbano destaca la Iglesia de San Sebastián, de origen gótico aunque con reformas posteriores, que conserva elementos arquitectónicos de gran valor. Su torre y su interior merecen una visita pausada. Muy cerca se encuentra la Ermita de la Virgen de la Estrella, patrona de la villa, enclavada en un paraje natural de gran belleza que invita al recogimiento.
El Museo de las Batallas ofrece un recorrido didáctico por los acontecimientos históricos que marcaron Montiel, con recreaciones y paneles explicativos que contextualizan la importancia estratégica de esta villa fronteriza. Es una parada imprescindible para comprender el peso histórico del lugar.
No hay que perderse tampoco un paseo por el casco antiguo, donde algunas casonas tradicionales conservan escudos nobiliarios y portadas de piedra que hablan de un pasado próspero. Las calles estrechas y empedradas mantienen el trazado medieval, creando rincones fotogénicos en cada esquina.
Qué hacer
Montiel es punto de partida ideal para rutas de senderismo por el Campo de Montiel. Existen varios senderos señalizados que recorren los páramos circundantes, permitiendo descubrir la flora y fauna típicas de estas tierras altas manchegas. En primavera, los campos se cubren de amapolas y el paisaje se transforma completamente.
Los aficionados a la ornitología encontrarán en los alrededores un territorio propicio para avistar especies como el águila real, el búho real o diversas rapaces que sobrevuelan estos páramos. Las zonas de encinar y matorral mediterráneo albergan una biodiversidad interesante.
La gastronomía local merece una mención especial. El Campo de Montiel es tierra de quesos, cordero y caza. Los asados de cordero segureño, las gachas manchegas y los platos de caza como el morteruelo son algunas de las especialidades que podrás degustar en los establecimientos del pueblo. No te vayas sin probar el queso artesano de la zona, elaborado con leche de oveja manchega.
Para los interesados en la historia medieval, además de visitar el castillo, se pueden realizar rutas temáticas por otros enclaves históricos de la comarca, siguiendo las huellas de las órdenes militares que controlaron estos territorios durante siglos.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Estrella se celebran a mediados de septiembre y son el evento más importante del calendario festivo de Montiel. Durante estos días, la villa se llena de actividad con procesiones, actos religiosos, verbenas y actividades tradicionales que reúnen a vecinos y visitantes.
En el mes de agosto tienen lugar las fiestas de verano, con programación variada que incluye música, actividades deportivas y celebraciones populares. Es un momento ideal para conocer la hospitalidad manchega y el ambiente festivo del pueblo.
La Semana Santa se vive con intensidad, con procesiones que recorren las calles del casco antiguo, manteniendo tradiciones centenarias que se han transmitido de generación en generación.
Información práctica
Para llegar a Montiel desde Ciudad Real capital, hay que tomar la N-430 dirección Albacete y después la CM-3115. El trayecto es de aproximadamente 100 kilómetros y se tarda algo más de una hora. Desde Albacete, la distancia es similar, utilizando la misma carretera CM-3115. El acceso es sencillo y el recorrido permite disfrutar de los paisajes manchegos.
La mejor época para visitar Montiel es la primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas son más agradables y el paisaje luce especialmente bonito. El verano puede ser caluroso, aunque la altitud suaviza las temperaturas, mientras que el invierno tiene su encanto para los amantes del frío seco y los cielos despejados.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y subir al castillo, así como ropa adecuada según la estación. No olvides la cámara fotográfica: las vistas desde el castillo y los rincones del pueblo ofrecen postales memorables de la Castilla profunda.