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sobre Villahermosa
Municipio extenso con la laguna Blanca de Ruidera en su término; destaca por su iglesia gótica y romerías tradicionales
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En el corazón del Campo de Montiel, donde la meseta castellano-manchega se eleva hacia el cielo a casi mil metros de altura, Villahermosa se despliega como un pueblo que respira tranquilidad y autenticidad. Sus poco más de 1.700 habitantes han sabido conservar ese ritmo pausado de la España interior, donde el patrimonio histórico y la naturaleza circundante invitan a desconectar del bullicio urbano.
Este rincón de Ciudad Real, enclavado en una de las comarcas más singulares de Castilla-La Mancha, ofrece al viajero una experiencia genuina de turismo rural. Sus calles empedradas, sus casonas señoriales y su entorno natural conforman un escenario perfecto para quienes buscan descubrir la España profunda, esa que todavía conserva sus tradiciones y su carácter hospitalario.
La altitud de Villahermosa, que supera los 950 metros, le confiere un clima peculiar: veranos más suaves que en otras zonas de la provincia y inviernos fríos que en ocasiones visten de blanco el paisaje. Esta situación privilegiada la convierte en un destino ideal durante todo el año, con matices diferentes en cada estación.
Qué ver en Villahermosa
El patrimonio arquitectónico de Villahermosa refleja siglos de historia manchega. La iglesia parroquial de la Asunción preside el casco urbano con su imponente presencia, un templo que combina elementos de diferentes épocas y que merece una visita pausada para apreciar sus retablos y su estructura interior.
Paseando por el pueblo, el visitante descubrirá casonas blasonadas que recuerdan el pasado noble de la villa, con escudos heráldicos que adornan sus fachadas. La arquitectura popular manchega se hace presente en las viviendas tradicionales, muchas de ellas cuidadosamente restauradas, que mantienen ese encalado blanco característico de la zona.
El entorno natural es uno de los grandes atractivos de Villahermosa. El Campo de Montiel ofrece paisajes de gran belleza, con extensas dehesas, encinares y campos de cultivo que cambian de color según las estaciones. La fauna es abundante, y no es raro avistar aves rapaces sobrevolando el territorio o encontrar rastros de la vida silvestre en las zonas menos transitadas.
Los alrededores del municipio cuentan con parajes ideales para la observación de la naturaleza, especialmente en primavera cuando el campo se viste de flores silvestres. Las lagunas estacionales que se forman en determinadas épocas del año atraen a numerosas especies de aves acuáticas.
Qué hacer
Las rutas de senderismo son la actividad estrella en Villahermosa y su entorno. El Campo de Montiel cuenta con numerosos senderos que permiten conocer la comarca a pie, desde caminatas suaves aptas para familias hasta rutas más exigentes para montañeros experimentados. Los caminos rurales conectan el pueblo con pedanías cercanas y atraviesan paisajes de gran valor natural.
La gastronomía local es otro de los grandes placeres que ofrece Villahermosa. Los productos de la tierra tienen protagonismo: el queso manchego, el aceite de oliva virgen extra, la caza y los embutidos artesanales forman parte de una cocina tradicional que no defrauda. Los guisos de caza, especialmente en temporada, y el gazpacho manchego son platos que merece la pena degustar.
Para los aficionados a la fotografía, tanto el casco urbano como los paisajes circundantes ofrecen infinitas posibilidades. Los amaneceres y atardeceres desde los puntos elevados de la zona regalan imágenes memorables, con esas llanuras manchegas extendiéndose hasta el horizonte.
El cicloturismo está ganando adeptos en la comarca, con rutas que permiten recorrer el Campo de Montiel sobre dos ruedas, descubriendo pequeños pueblos y parajes naturales a un ritmo ideal para disfrutar del paisaje.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villahermosa mantiene vivas las tradiciones de la comarca. Las fiestas patronales, que se celebran en torno a agosto, son el momento álgido del año, con verbenas, actos religiosos y actividades para todas las edades que congregan tanto a vecinos como a visitantes.
En invierno, las celebraciones en torno a San Antón, a mediados de enero, incluyen las tradicionales hogueras y bendiciones de animales, una costumbre muy arraigada en el mundo rural manchego.
La Semana Santa se vive con recogimiento, con procesiones que recorren las calles del pueblo y que reflejan la profunda religiosidad de esta tierra.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ciudad Real capital, Villahermosa se encuentra a unos 70 kilómetros por la CM-412 y CM-3115, un trayecto de aproximadamente una hora en coche. Desde Albacete, la distancia es similar, utilizando la N-430 y carreteras comarcales.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales por las temperaturas agradables y los paisajes en su máximo esplendor. El verano, gracias a la altitud, resulta más llevadero que en otras zonas de La Mancha.
Consejos: Es recomendable llevar ropa de abrigo incluso en verano para las noches, que pueden ser frescas. Un calzado cómodo es imprescindible si se planean rutas de senderismo. El coche particular es prácticamente imprescindible para moverse con libertad por la comarca y descubrir los pueblos cercanos del Campo de Montiel.