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sobre Villanueva de la Fuente
Situado al pie de la sierra de Alcaraz con abundantes manantiales; nacimiento del río Villanueva y entorno fresco y verde
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En el corazón del Campo de Montiel, donde las llanuras manchegas comienzan a elevarse hacia las sierras del sureste, Villanueva de la Fuente se alza a más de mil metros de altitud como un balcón privilegiado sobre tierras de Quijote. Esta villa de casi dos mil habitantes conserva ese ritmo pausado característico de los pueblos de montaña, donde el aire puro y las vistas panorámicas invitan a desconectar del bullicio urbano. Sus calles empedradas y plazas soleadas cuentan historias de arrieros y comerciantes que durante siglos transitaron estas rutas entre La Mancha y Andalucía.
El municipio respira autenticidad en cada rincón. Aquí no encontrarás masificaciones turísticas, sino una experiencia genuina de la España interior, donde los vecinos todavía se saludan por la calle y los bares mantienen vivas las tertulias de toda la vida. La arquitectura popular manchega se mezcla con algunos palacetes señoriales que recuerdan épocas de mayor esplendor comercial.
Situada en una posición estratégica dentro de la comarca del Campo de Montiel, Villanueva de la Fuente ofrece al viajero una base perfecta para explorar esta región histórica, con sus campos de cereal, olivares centenarios y un horizonte que parece no tener fin.
Qué ver en Villanueva de la Fuente
El patrimonio religioso marca el skyline del pueblo. La Iglesia Parroquial de la Asunción preside la plaza principal con su robusta torre, un templo que combina elementos de diferentes épocas y que merece una visita por su interior. Como ocurre en muchas villas manchegas, la iglesia ha sido testigo de bodas, bautizos y misas durante generaciones.
Pasear por el casco histórico es sumergirse en la arquitectura tradicional manchega. Las casas encaladas de una o dos plantas, con sus puertas y ventanas pintadas en colores vivos, crean un conjunto armonioso. Algunos portones antiguos de madera tallada y rejerías artesanales delatan el pasado artesano del lugar.
No faltan los espacios para contemplar el paisaje. Desde varios puntos elevados del pueblo se obtienen vistas panorámicas excepcionales del Campo de Montiel, un mar de cereal y olivos que cambia de color según la estación: verde intenso en primavera, dorado en verano, ocre en otoño.
El entorno natural invita a la exploración. Los alrededores están surcados por caminos rurales perfectos para el senderismo, donde todavía pueden verse construcciones tradicionales como pozos, abrevaderos y antiguas casillas de pastores que salpican el territorio.
Qué hacer
La red de senderos del Campo de Montiel pasa por el término municipal, ofreciendo rutas de diferente dificultad entre campos de cultivo, zonas de monte bajo y pequeños barrancos. El senderismo aquí tiene un componente especial: la soledad y el silencio de estos paisajes permiten una desconexión auténtica.
Para los aficionados al cicloturismo, las carreteras comarcales poco transitadas son ideales para rutas en bicicleta. Los desniveles moderados y las vistas compensan el esfuerzo, con la ventaja de poder planificar rutas circulares que conecten varios pueblos del entorno.
La gastronomía local merece atención especial. La cocina manchega brilla aquí con platos de cuchara como las gachas, el pisto manchego y los guisos de caza. La comarca es conocida por sus quesos, aceites de oliva virgen extra y el cordero de la zona. Merece la pena probar las migas ruleras, un plato que rememora la tradición pastoril de estas tierras.
En otoño e invierno, la temporada micológica atrae a aficionados que recorren los montes en busca de níscalos y otras setas comestibles, siempre con el conocimiento adecuado y respetando las normativas locales.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo mantiene vivas tradiciones centenarias. Las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción se celebran en torno al 15 de agosto, con verbenas, procesiones y actos religiosos que reúnen a todo el pueblo y a los numerosos emigrantes que regresan en verano.
En septiembre tienen lugar otras celebraciones populares que incluyen competiciones deportivas, eventos culturales y degustaciones gastronómicas donde poder probar los productos típicos de la tierra.
Como en toda Castilla-La Mancha, la Semana Santa se vive con fervor, con procesiones que recorren las calles del casco urbano en un ambiente de recogimiento y tradición.
Las romerías a ermitas cercanas durante la primavera mantienen vivo el espíritu festivo y religioso que caracteriza a estos pueblos manchegos.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ciudad Real capital, Villanueva de la Fuente se encuentra a unos 90 kilómetros por la CM-3203 y N-430, un trayecto de aproximadamente una hora y cuarto en coche. También está bien comunicada con Albacete, situada a unos 85 kilómetros.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) ofrece temperaturas suaves y campos verdes florecidos. El otoño (septiembre-octubre) presenta un clima agradable y los colores dorados de la cosecha. Los veranos pueden ser calurosos, aunque la altitud modera las temperaturas. El invierno es frío, con posibles heladas.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por el casco urbano y las rutas. Si visitas en verano, consulta el programa de fiestas. Para comer, pregunta por los platos del día en los bares locales, donde encontrarás cocina casera auténtica a buen precio. No olvides llevarte aceite de oliva virgen extra de la zona como recuerdo comestible de tu visita.