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sobre Villanueva de los Infantes
Joya del Renacimiento manchego y Conjunto Histórico-Artístico; lugar donde murió Quevedo y posible lugar de la Mancha de Cervantes
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En el corazón de la comarca del Campo de Montiel, donde La Mancha muestra su rostro más noble y literario, se alza Villanueva de los Infantes como un testimonio vivo del esplendor del Siglo de Oro español. A 880 metros de altitud, esta villa de casi 5.000 habitantes conserva uno de los conjuntos monumentales más impresionantes de Castilla-La Mancha, con sus casonas blasonadas y sus plazas porticadas que parecen detenidas en el tiempo.
Pasear por sus calles empedradas es como abrir un libro de historia. Aquí vivió y murió Francisco de Quevedo, aquí también se cree que pudo nacer el personaje más universal de la literatura española. La villa respira aire cervantino en cada rincón, y no es casual que ostente el título de conjunto histórico-artístico desde 1974. Sus fachadas encaladas, sus balconadas de forja y sus portones de madera noble componen una estampa de una belleza serena y austera, típicamente manchega.
Pero Villanueva de los Infantes no es solo pasado. Es también un punto de partida ideal para explorar el Campo de Montiel, con sus paisajes de páramos y encinas, sus lagunas y sus rutas literarias que conectan con el universo quijotesco que impregna toda la comarca.
Qué ver en Villanueva de los Infantes
La Plaza Mayor es el corazón de la villa, una de las más hermosas de La Mancha. Porticada en tres de sus lados, con sus columnas toscanas y sus soportales donde todavía late el comercio tradicional, conserva el sabor de las plazas mayores castellanas del siglo XVI. Aquí se concentra la vida social del pueblo, especialmente al atardecer.
La Iglesia de San Andrés, del siglo XVI, domina el perfil urbano con su imponente torre. Su interior alberga un valioso retablo mayor y guarda memoria de Francisco de Quevedo, que fue enterrado aquí en 1645. Cerca se encuentra el Convento de Santo Domingo, una joya del renacimiento español con un claustro de notable belleza arquitectónica.
No hay que perderse el Hospital de Santiago, un edificio renacentista que hoy acoge el Ayuntamiento, ni la Casa de los Estudios, donde funcionó una antigua universidad fundada en el siglo XVI. El Palacio del Arco, con su fachada señorial, y la Casa del Caballero del Verde Gabán, vinculada a la tradición cervantina, completan un recorrido por la arquitectura civil que evidencia la importancia que tuvo esta villa.
Para los amantes de la literatura, la Casa Museo de Quevedo ofrece un acercamiento a la vida y obra del genial escritor, mientras que diversos rincones de la villa rememoran su posible conexión con Cervantes y el Quijote.
Qué hacer
El senderismo encuentra en el entorno de Villanueva de los Infantes un territorio privilegiado. Las Lagunas de Ruidera, a unos 30 kilómetros, forman un espectacular conjunto de lagunas escalonadas que invitan al paseo y a la observación de aves. Los páramos del Campo de Montiel ofrecen rutas de dificultad moderada entre encinares y paisajes abiertos.
La Ruta Literaria del Quijote atraviesa la comarca, y desde Villanueva pueden organizarse excursiones a las poblaciones vecinas que aparecen mencionadas en la obra cervantina. El propio pueblo se presta a recorridos culturales guiados que descubren los secretos de su patrimonio renacentista.
La gastronomía local merece una atención especial. Los platos tradicionales como las gachas, el pisto manchego, las migas o el cordero asado forman parte de una cocina honesta y sabrosa. Los quesos manchegos de la zona y los vinos con denominación de origen La Mancha acompañan perfectamente cualquier comida. No faltan establecimientos donde degustar la repostería tradicional, con los miguelitos como dulce más representativo de la provincia.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villanueva de los Infantes refleja la profunda tradición de la villa. Las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Antigua se celebran en torno al 8 de septiembre, con procesiones, verbenas y actividades culturales que llenan de vida las calles y plazas.
En Semana Santa, las procesiones adquieren especial solemnidad en un entorno monumental tan apropiado. Durante el mes de agosto se celebran festejos populares que incluyen actuaciones musicales y eventos deportivos.
A finales de septiembre o principios de octubre, la villa acoge jornadas cervantinas que rinden homenaje a la literatura del Siglo de Oro con conferencias, representaciones teatrales y rutas temáticas.
Información práctica
Villanueva de los Infantes se encuentra a 107 kilómetros de Ciudad Real por la N-430, un trayecto de aproximadamente una hora y cuarto en coche. Desde Madrid, la distancia es de unos 215 kilómetros por la A-4 y después la CM-3115, unas dos horas y media de viaje.
La mejor época para visitar la villa es primavera (abril-junio) y otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores colores. Los veranos pueden ser calurosos, como corresponde al clima continental manchego, aunque las noches refrescan gracias a la altitud.
Es recomendable dedicar al menos un día completo para conocer el patrimonio de la villa con calma. Si se combina con una visita a las Lagunas de Ruidera o a otros pueblos del Campo de Montiel, una escapada de fin de semana resulta ideal para captar el espíritu de esta tierra literaria y monumental.