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sobre Corral de Almaguer
Importante villa manchega famosa por sus vinos y arquitectura solariega; cruce de caminos históricos
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Si vienes a Corral de Almaguer, aparca en cualquier calle alrededor de la plaza o en las entradas del pueblo. No suele haber problema de sitio. El centro es plano y se cruza andando en diez minutos. En verano pega fuerte el sol y hay poca sombra, así que mejor venir temprano o al caer la tarde.
Luego ya miras alrededor. Corral de Almaguer sigue funcionando como un pueblo normal de La Mancha: bodegas abiertas, tractores pasando por la calle y camiones cargados de uva en temporada. A ratos huele a comino. No es una forma de hablar: aquí se ha trabajado esa especia desde hace mucho tiempo y todavía queda actividad.
El cerro de la Muela
Sube al cerro de la Muela si te apetece estirar las piernas. No hay mucha señalización ni servicios arriba.
Quedan restos de un castillo de origen árabe bastante arruinado y, sobre todo, una vista abierta sobre los viñedos de la llanura manchega. Todo es plano hasta donde alcanza la vista. Cuando sopla el viento se entiende rápido por qué el pueblo acabó bajando al llano: arriba el clima es duro y el agua escasea.
En la ladera todavía se ven antiguas casas cueva excavadas en la tierra. Muchas se usan hoy como almacén o para guardar herramientas. No hay entrada ni recorrido marcado. Es más bien un paseo corto y tranquilo.
La iglesia y un par de casas grandes
En el casco urbano hay poco monumento, pero lo que hay se ve rápido.
La iglesia de la Asunción es del siglo XVI y mezcla gótico tardío con elementos platerescos. La torre se ve desde casi todo el pueblo. Dentro suele haber bastante espacio y silencio.
Cerca está la llamada Casa de los Collados, un palacio de origen mudéjar. Conserva artesonados pintados que han sobrevivido a reformas y cambios de dueño. El resto del pueblo es bastante directo: calles rectas, casas de ladrillo o encaladas y portones grandes que dan a patios interiores.
No esperes un casco histórico monumental. Esto es más bien un pueblo agrícola grande que ha ido creciendo alrededor de sus calles principales.
Porra almagreña y vino del pueblo
La comida local es sencilla y contundente. La porra almagreña aparece en muchas mesas: una mezcla espesa de pan, tomate, aceite y bastante comino. Suele llevar huevo duro y trozos de jamón por encima.
Para beber, lo habitual es vino de cooperativa o de bodegas de la zona. Nada sofisticado: vino de la tierra que se bebe fresco y acompaña bien a la comida.
En la calle Mayor y alrededores hay varios bares donde parar a tomar algo. Aquí lo normal es pedir y que te saquen la tapa que toque ese día.
Fiestas de finales de verano
Las fiestas principales suelen caer a finales de agosto o principios de septiembre, alrededor del Cristo de la Agonía. Durante esos días el pueblo se llena bastante más de lo habitual, sobre todo de gente que tiene familia aquí y vuelve unos días.
Se organizan procesiones, actividades en la calle y comidas en el campo entre cuadrillas y familias. Es la época del año con más ambiente.
Fuera de esas fechas, Corral de Almaguer va a su ritmo habitual.
Cómo llegar y cuándo ir
Desde Madrid se tarda alrededor de hora y media por la A‑3 y carreteras comarcales. El acceso es sencillo y el asfalto suele estar en buen estado.
Septiembre suele ser buen momento: empieza la vendimia, las temperaturas bajan un poco y hay más movimiento en el campo. En julio y agosto el calor aprieta bastante.
Consejo directo: no hace falta planificar mucho. Aparca, date una vuelta por el centro y sube al cerro si tienes tiempo. En una mañana lo has visto casi todo.