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sobre Albalate de Zorita
Villa alcarreña con urbanizaciones y entorno natural cercano al Tajo; historia ligada a la Orden de Calatrava
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En el corazón de La Alcarria guadalajareña, donde las lomas suaves dibujan un paisaje de miel y cereal, se encuentra Albalate de Zorita, un pueblo que conserva la esencia de la Castilla rural más auténtica. Con apenas 1.132 habitantes y asentado a 759 metros de altitud, este municipio ofrece ese ritmo pausado que tanto se echa de menos en las ciudades, sin renunciar a un patrimonio histórico que sorprende a quien se acerca hasta aquí.
El nombre de Albalate delata su origen árabe –"al-balat" significa "el camino empedrado"– y su apellido lo vincula a la cercana Zorita de los Canes, cuya imponente fortaleza dominó durante siglos este territorio fronterizo. Pasear por sus calles es adentrarse en la historia de La Alcarria, esa comarca que Camilo José Cela inmortalizó en su "Viaje a la Alcarria", y que aquí mantiene intacto su carácter agropecuario y su arquitectura popular.
El ambiente tranquilo de Albalate invita a desconectar, a disfrutar de largos paseos y a conocer esos rincones que solo los pueblos pequeños pueden ofrecer: conversaciones en la plaza, el frescor de sus fuentes y una hospitalidad que te hace sentir como en casa.
Qué ver en Albalate de Zorita
El principal monumento de Albalate es su iglesia parroquial de San Andrés, un templo que combina elementos de diferentes épocas y estilos arquitectónicos. Su estructura conserva restos medievales, aunque ha sido reformada a lo largo de los siglos. El interior alberga un retablo que merece una visita pausada, y su torre se alza como referencia visual en todo el pueblo.
Paseando por el casco urbano, encontrarás ejemplos bien conservados de arquitectura popular alcarreña: casas de mampostería con balcones de madera, portones que dan a antiguos corrales y esas fachadas encaladas que reflejan la luz de forma especial al atardecer. La plaza mayor mantiene ese aire de punto de encuentro que caracteriza a los pueblos castellanos.
A las afueras del municipio, el paisaje alcarreño se despliega en toda su belleza: campos de cereal que cambian de color según la estación, olivares centenarios y ese horizonte ondulado tan característico de la comarca. Los alrededores son perfectos para el senderismo y la fotografía de naturaleza, especialmente en primavera cuando el campo se llena de flores silvestres.
No puedes visitar Albalate sin acercarte a Zorita de los Canes, a escasos kilómetros, donde el castillo y la villa medieval conforman uno de los conjuntos monumentales más impresionantes de la provincia de Guadalajara. El embalse de Bolarque también queda cerca, ofreciendo un bello contraste entre el agua y el paisaje alcarreño.
Qué hacer
Las rutas de senderismo son la actividad estrella en Albalate y su entorno. Puedes diseñar paseos circulares que te lleven por caminos rurales, veredas entre cultivos y antiguos caminos que conectaban los pueblos de La Alcarria. La Ruta del Cid pasa cerca de la zona, ofreciendo la posibilidad de seguir los pasos del legendario caballero medieval.
Para los aficionados al cicloturismo, las carreteras secundarias que conectan los pueblos alcarreños son ideales para rutas en bicicleta, con desniveles moderados y poco tráfico. El paisaje ondulado hace que cada cima ofrezca una panorámica diferente.
La gastronomía es otro de los grandes atractivos. En Albalate podrás degustar productos típicos de La Alcarria como la miel –mundialmente famosa–, el cordero asado, las migas ruleras y los gazpachos manchegos (que no tienen nada que ver con el gazpacho andaluz). Los quesos artesanos y el aceite de oliva local también merecen llevarse a casa como recuerdo.
Si viajas con tiempo, organiza una ruta por los pueblos vecinos: Pastrana con su imponente palacio ducal, Brihuega y sus campos de lavanda, o Huete y su catedral inconclusa son visitas que enriquecerán tu experiencia alcarreña.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Andrés se celebran a finales de noviembre, coincidiendo con el día del santo. Aunque el tiempo puede ser frío, son fechas de reencuentro para los vecinos y los hijos del pueblo que viven fuera.
Durante el verano, generalmente en agosto, tienen lugar las fiestas grandes con su programa de actividades populares: verbenas, juegos tradicionales y comidas comunitarias que reflejan el espíritu festivo castellano. Es el mejor momento para conocer las tradiciones locales y mezclarse con los habitantes.
La Semana Santa también se vive con devoción, con procesiones que recorren las calles del pueblo en un ambiente de recogimiento.
Información práctica
Albalate de Zorita se encuentra a unos 85 kilómetros de Guadalajara capital. Para llegar en coche, toma la A-2 en dirección a Zaragoza y luego la salida hacia la CM-2005 que te llevará hasta el municipio. Desde Madrid, la distancia es de aproximadamente 100 kilómetros, con un tiempo de viaje de algo más de una hora.
La mejor época para visitar Albalate es la primavera (abril y mayo) cuando el campo está verde y florido, o el otoño (septiembre y octubre) con temperaturas suaves y la luz especial de esta estación. Los veranos pueden ser calurosos, típicos del interior peninsular, mientras que los inviernos son fríos, especialmente por la altitud.
Recuerda que estás en un pueblo pequeño, así que es recomendable llevar efectivo y, si planeas comer, conviene consultar previamente los horarios. El ritmo aquí es otro, y esa es precisamente su mayor virtud.