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sobre Alcantud
Pueblo conocido por sus aguas termales y entorno natural virgen; ideal para el descanso
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Enclavado en las estribaciones de la Serranía de Cuenca, donde La Alcarria comienza a ganar altura y carácter montañoso, Alcantud es uno de esos secretos que solo conocen quienes se atreven a abandonar las rutas principales. Con apenas 48 habitantes censados y situado a 850 metros de altitud, este pequeño núcleo rural conquense representa la esencia más pura del despoblamiento interior español, pero también la resistencia de una forma de vida que se niega a desaparecer.
El municipio se asienta sobre un terreno accidentado, rodeado de barrancos y pequeños valles donde el silencio se convierte en protagonista absoluto. Sus casas de piedra y arquitectura tradicional se apiñan en torno a la iglesia parroquial, formando un conjunto urbano que parece detenido en el tiempo. Alcantud no es un destino para quien busca servicios turísticos al uso, sino para el viajero que valora la autenticidad, el contacto directo con la naturaleza y la posibilidad de desconectar en un entorno donde el ritmo lo marcan las estaciones.
Desde Cuenca capital se accede a esta aldea recorriendo unos 60 kilómetros por carreteras secundarias que serpentean entre páramos y hoces, atravesando paisajes que mezclan la aridez alcarreña con la verticalidad serrana. El trayecto, de algo más de una hora, es ya en sí mismo una introducción al mundo rural más genuino de la provincia.
Qué ver en Alcantud
El patrimonio monumental de Alcantud es discreto pero significativo. La iglesia parroquial preside el conjunto urbano con su espadaña tradicional y su construcción en piedra, típica de las edificaciones religiosas rurales conquenses. Su interior conserva elementos de interés para los amantes del arte sacro rural, testimonio de siglos de fe en estas tierras apartadas.
Más allá de la arquitectura religiosa, el principal atractivo de Alcantud es su entorno natural. El municipio se encuentra rodeado de barrancos y pequeñas hoces donde la erosión ha esculpido formas caprichosas en la roca caliza. Los alrededores invitan al senderismo de descubrimiento, sin rutas señalizadas pero con infinitas posibilidades para el caminante que sepa leer el terreno.
El casco urbano merece un paseo pausado, observando la arquitectura popular de piedra y madera, los corrales tradicionales y esos rincones donde parece que el tiempo se ha detenido. Las eras, los antiguos lavaderos y las fuentes hablan de un pasado agrícola y ganadero que todavía late, aunque débilmente, en la vida cotidiana del pueblo.
Qué hacer
Alcantud es territorio para los amantes del senderismo tranquilo y la exploración sin mapas turísticos. Los caminos que parten del pueblo conducen a través de paisajes donde alternan los cultivos de secano, los bosques de sabinas y los roquedos calizos. Es posible improvisar rutas circulares de diferentes longitudes, siempre con la precaución de llevar calzado adecuado y agua suficiente.
La observación de aves encuentra aquí un escenario privilegiado. El despoblamiento ha permitido que rapaces como el águila real, el buitre leonado o el alimoche encuentren refugio en estos parajes. Los amantes de la ornitología apreciarán la tranquilidad y la baja presión humana del entorno.
Para los aficionados a la fotografía rural, Alcantud ofrece estampas cada vez más difíciles de encontrar: casas con corrales tradicionales, caminos de herradura, panorámicas de la España vaciada donde el silencio se puede capturar en imagen. Las mejores luces son al amanecer y al atardecer, cuando el sol rasante ilumina las fachadas de piedra.
La gastronomía en un núcleo tan pequeño es necesariamente doméstica y estacional. Los productos de la tierra alcarreño-serrana, como el cordero, las setas en temporada otoñal y las mieles locales, forman parte de la tradición culinaria de la zona, aunque no existan establecimientos comerciales donde degustarlos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alcantud se concentra en las celebraciones tradicionales del mundo rural. Las fiestas patronales se celebran en verano, generalmente en agosto, cuando muchos emigrados regresan al pueblo y la población se multiplica durante unos días. Son jornadas de convivencia donde se mantienen vivas tradiciones como las procesiones y las comidas colectivas.
La Semana Santa mantiene sus celebraciones religiosas, aunque adaptadas al reducido número de habitantes. Las procesiones por las calles del pueblo conservan ese carácter íntimo y recogido que ha desaparecido en los núcleos más grandes.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Cuenca capital, tomar la CM-2105 en dirección a Tragacete hasta Carboneras de Guadazaón, y desde allí seguir las indicaciones por carreteras locales hasta Alcantud. El trayecto es de aproximadamente 60 kilómetros y algo más de una hora. Es imprescindible vehículo propio.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales para visitar Alcantud, con temperaturas suaves y paisajes cambiantes. El verano puede ser caluroso durante el día, aunque las noches refrescan a esta altitud. El invierno es riguroso y pueden producirse nevadas.
Consejos prácticos: No hay servicios turísticos en el municipio, por lo que conviene venir preparado con provisiones. La cobertura móvil puede ser limitada. Es un destino para una excursión de día o para incluir en una ruta más amplia por la Serranía de Cuenca.