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sobre Guadalajara
Capital provincial situada en el centro de la península; destaca por el Palacio del Infantado
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A orillas del río Henares y recostada sobre las primeras estribaciones de la Alcarria, Guadalajara se alza como una ciudad de contrastes donde el pasado medieval dialoga con la modernidad. Capital de provincia pero con alma de pueblo grande, esta ciudad castellano-manchega de 89.010 habitantes conserva un patrimonio artístico que sorprende al viajero, especialmente en su casco histórico, donde palacios renacentistas y conventos centenarios recuerdan tiempos de esplendor nobiliario.
Situada a 708 metros de altitud, Guadalajara ha sido históricamente un cruce de caminos entre Madrid y Aragón, lo que le ha conferido una personalidad abierta y acogedora. Su cercanía a la capital española no le ha restado identidad; al contrario, ha sabido mantener su carácter alcarreño mientras se modernizaba. Pasear por sus calles es descubrir una ciudad tranquila pero viva, donde las terrazas conviven con iglesias mudéjares y donde los parques urbanos invitan al sosiego.
La ciudad es también la puerta de entrada a La Alcarria, esa comarca inmortalizada por Cela en su "Viaje a la Alcarria", tierra de miel, pueblos blancos y paisajes ondulados que se extienden hacia el este. Guadalajara ofrece al visitante la posibilidad de combinar cultura urbana con escapadas naturales, gastronomía tradicional con servicios modernos, todo ello en un entorno accesible y auténtico.
Qué ver en Guadalajara
El Palacio del Infantado es, sin duda, el monumento más emblemático de la ciudad. Esta joya del gótico tardío y el plateresco, construido en el siglo XV por la poderosa familia Mendoza, deslumbra con su fachada plagada de puntas de diamante y su patio de los Leones, de elegancia renacentista. Actualmente alberga el Museo Provincial, donde se puede conocer la historia y el arte de la provincia.
La Concatedral de Santa María la Mayor domina el corazón del casco antiguo. De estilo mudéjar-gótico, data del siglo XIV y conserva elementos que testimonian la convivencia de culturas en la época medieval. Junto a ella, la iglesia de Santiago muestra uno de los mejores ejemplos de arquitectura mudéjar alcarreña, con su torre-campanario que se recorta contra el cielo castellano.
El Panteón de la Duquesa de Sevillano, una pequeña capilla neobizantina del siglo XIX, sorprende por su decoración interior y contrasta con el medievalismo dominante. Para los amantes de la arquitectura religiosa, el convento de la Piedad y la iglesia de San Ginés completan un interesante recorrido monumental.
No hay que perderse un paseo por el parque de La Concordia, pulmón verde de la ciudad donde los arroyos Alamín y Coquín se encuentran. Sus jardines decimonónicos, con estanques y zonas arboladas, son perfectos para desconectar. El puente árabe sobre el Henares, aunque muy restaurado, recuerda el pasado andalusí de la ciudad.
Qué hacer
Guadalajara invita a un turismo pausado, de paseo y descubrimiento. El casco histórico es perfectamente abarcable a pie y permite una ruta cultural de medio día, deteniéndose en plazas como la de Santo Domingo o los alrededores del Palacio del Infantado.
Para los aficionados al senderismo, el Parque Natural del Barranco del Río Dulce se encuentra a menos de 40 kilómetros, ofreciendo rutas entre hoces calizas y aguas cristalinas. Más cerca, el entorno del embalse de Entrepeñas, en plena Alcarria, permite excursiones de día con paisajes de agua y monte mediterráneo.
La gastronomía alcarreña merece una atención especial. En Guadalajara se puede degustar el cabrito al ajillo, las migas ruleras (con torreznos y uvas) y, por supuesto, la famosa miel de La Alcarria, con denominación de origen. Los mercados tradicionales y las pastelerías del centro ofrecen productos locales como los bizcochos borrachos y las rosquillas.
Los alrededores invitan a excursiones a pueblos con encanto como Pastrana, Brihuega (especialmente hermosa en julio, cuando florecen los campos de lavanda) o Sigüenza, con su imponente catedral y su castillo convertido en parador.
Fiestas y tradiciones
La Feria y Fiestas de Guadalajara se celebran en torno al 8 de septiembre, en honor a la Virgen de la Antigua, patrona de la ciudad. Durante varios días, la ciudad se llena de actividades culturales, conciertos, verbenas populares y eventos deportivos que atraen a visitantes de toda la región.
En Semana Santa, aunque no tan conocida como otras castellanas, se mantienen procesiones tradicionales que recorren el casco antiguo con sobriedad castellana. Durante el verano, los parques acogen ciclos de conciertos al aire libre y actividades culturales que aprovechan las noches templadas alcarreñas.
Información práctica
Cómo llegar: Guadalajara está magníficamente comunicada por carretera y ferrocarril. Desde Madrid, la A-2 permite llegar en menos de una hora (60 km). El tren de cercanías y el AVE conectan ambas ciudades en menos de 30 minutos desde la estación de Chamartín. Desde otras provincias, la autovía A-2 es la principal vía de acceso.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para visitar Guadalajara, con temperaturas suaves perfectas para caminar. El verano puede ser caluroso, aunque las noches refrescan. El invierno es frío pero soportable.
Consejos: La ciudad se recorre fácilmente a pie. Combina la visita urbana con alguna excursión a pueblos cercanos de La Alcarria. Reserva tiempo para disfrutar de la gastronomía local en el casco antiguo, donde se concentra la oferta de bares y restaurantes tradicionales.