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sobre Morillo de Torres
Aldea casi despoblada en el valle del Tajuña; entorno natural virgen
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En lo alto de La Alcarria conquense, donde los páramos castellanos se elevan hacia el cielo a 900 metros de altitud, se encuentra Morillo de Torres, una pequeña aldea que representa la esencia más auténtica del mundo rural español. Con apenas diez habitantes, este diminuto núcleo urbano es un tesoro escondido que invita a desconectar del mundo moderno y sumergirse en la tranquilidad absoluta de la España interior.
Morillo de Torres pertenece administrativamente a la comarca de La Alcarria, esa tierra de miel y páramos que inmortalizara Camilo José Cela en su célebre "Viaje a la Alcarria". Aquí, entre campos de cereales y pastizales que se extienden hasta el horizonte, el tiempo parece haberse detenido. La aldea conserva la arquitectura tradicional manchega, con sus construcciones de piedra caliza y adobe que se integran perfectamente en el paisaje paramero.
La experiencia de visitar Morillo de Torres va más allá del turismo convencional; es un encuentro íntimo con la España despoblada, donde cada casa tiene su historia y cada habitante es guardián de tradiciones centenarias. El silencio aquí es protagonista, solo interrumpido por el canto de las alondras y el susurro del viento entre los campos de lavanda silvestre.
Qué ver en Morillo de Torres
El patrimonio de Morillo de Torres, aunque modesto en número, resulta significativo por su autenticidad. La iglesia parroquial, dedicada a la advocación local, constituye el corazón espiritual de la aldea. Este templo de arquitectura popular manchega conserva elementos de diferentes épocas, siendo testimonio silencioso de los siglos de historia que han transcurrido en este rincón de La Alcarria.
El urbanismo tradicional de la aldea merece una contemplación pausada. Las casas de piedra caliza, con sus características cubiertas de teja árabe, se distribuyen siguiendo la orografía del terreno. Algunas conservan elementos arquitectónicos tradicionales como corrales, bodegas excavadas en la roca y antiguos palomares, vestigios de una economía rural autosuficiente que perduró hasta mediados del siglo XX.
Los alrededores de Morillo de Torres ofrecen paisajes de gran belleza natural. Los páramos alcarreños se extienden en todas direcciones, creando un horizonte infinito salpicado de pequeñas lomas y vaguadas. Durante la primavera, estos campos se tiñen de colores diversos: el verde intenso de los cereales, el amarillo de las retamas y el púrpura de la lavanda silvestre. Es un paisaje que invita a la contemplación y a la fotografía de naturaleza.
Qué hacer
Morillo de Torres es el punto de partida ideal para rutas de senderismo por los páramos de La Alcarria. Los senderos tradicionales que conectan con aldeas vecinas ofrecen caminatas de diferentes niveles, todas ellas caracterizadas por los amplios horizontes y la sensación de libertad que proporciona caminar por espacios abiertos. Estos recorridos permiten descubrir la flora esteparia típica de la zona y, con suerte, avistar algunas de las aves características de estos ecosistemas, como el sisón, la alondra común o el cernícalo.
La observación astronómica encuentra en Morillo de Torres un enclave excepcional. La ausencia total de contaminación lumínica convierte las noches en un espectáculo celestial de primera magnitud. Durante las noches despejadas, la Vía Láctea se contempla con una nitidez que resulta imposible en entornos urbanos.
La gastronomía local, aunque sencilla, refleja la tradición culinaria de La Alcarria. Los productos de la zona incluyen miel de romero y tomillo, quesos de cabra artesanales y cordero de pastoreo. La tradición repostera alcarreña mantiene vivos dulces como las torrijas de miel y las rosquillas de anís, elaboradas siguiendo recetas familiares transmitidas de generación en generación.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Morillo de Torres se concentra principalmente durante el verano, cuando las temperaturas permiten las celebraciones al aire libre. Las fiestas patronales, que suelen celebrarse en agosto, constituyen el momento álgido del año social de la aldea. Durante estos días, emigrantes y visitantes se suman a los residentes para mantener vivas las tradiciones.
La Semana Santa se vive con recogimiento, destacando el Viernes Santo cuando se realiza una pequeña pero emotiva procesión por las calles de la aldea. Es un momento especialmente significativo que refleja la religiosidad popular de La Alcarria.
En otoño, coincidiendo con las tareas de la vendimia en las viñas cercanas, se mantienen algunas tradiciones relacionadas con la elaboración del vino casero, una actividad que aunque reducida, conserva el sabor de los oficios tradicionales.
Información práctica
Para llegar a Morillo de Torres desde Guadalajara, hay que tomar la carretera CM-2000 en dirección a Cifuentes y continuar por carreteras locales siguiendo las indicaciones. El trayecto, de aproximadamente 45 minutos, discurre por paisajes típicos de La Alcarria. Es recomendable usar GPS o consultar mapas actualizados, ya que se trata de una zona rural con señalización limitada.
La mejor época para visitar Morillo de Torres es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los campos muestran sus colores más espectaculares. El verano puede resultar caluroso debido a la altitud y la exposición de los páramos, aunque las noches son frescas y agradables.
Es importante llevar calzado cómodo para caminar, protección solar y agua, especialmente si se planean rutas de senderismo. No hay servicios comerciales en la aldea, por lo que conviene aprovisionarse previamente en poblaciones cercanas como Cifuentes.