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sobre Pioz
Municipio con castillo renacentista y grandes urbanizaciones; crecimiento reciente
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El castillo de Pioz ayuda a entender el lugar mejor que cualquier explicación larga. Se levanta en la parte alta del pueblo y mira hacia una vía histórica: la Cañada Real Galiana, uno de los grandes caminos de la trashumancia castellana. A finales del siglo XV esa ruta movía rebaños, lana y dinero. La fortaleza que mandó construir Álvar Gómez de Ciudad Real a partir de 1482 respondía a esa lógica: más que una frontera que defender, había un paso que controlar.
Pioz pertenece hoy a la comarca de La Alcarria, en el extremo occidental de la provincia de Guadalajara. Aunque el municipio supera los cinco mil habitantes, el núcleo histórico mantiene la escala de un pueblo pequeño, organizado alrededor del castillo y la iglesia.
El trueque que cambió un pueblo
La llegada de los Gómez de Ciudad Real a Pioz se remonta a un intercambio de propiedades con la poderosa familia Mendoza en la segunda mitad del siglo XV. Las crónicas sitúan el acuerdo en 1469: Álvar Gómez entregaba la villa de Maqueda y recibía, entre otros lugares, Pioz, el Pozo, Yélamos y Atanzón. El rey Enrique IV confirmó la operación poco después.
La elección no parece casual. Pioz quedaba cerca de la ruta ganadera y del corredor natural que comunica la Mancha con Guadalajara y el valle del Henares. En pocos años el nuevo señor impulsó la construcción del castillo y concedió carta de villa a la localidad. También se empezó a levantar la iglesia de San Sebastián. Es fácil imaginar que buena parte de la piedra y de la mano de obra circulara entre ambas obras.
El castillo y la iglesia, frente a frente
El castillo conserva la planta cuadrada característica de muchas fortalezas señoriales castellanas del siglo XV. Aun así, no responde tanto a un modelo estrictamente militar como a una residencia fortificada, con muros potentes y torres en las esquinas más pensadas para imponer presencia que para resistir un asedio prolongado.
A pocos pasos está la iglesia de San Sebastián. El conjunto se entiende bien desde el atrio: castillo e iglesia ocupan el mismo eje visual y organizan el caserío a su alrededor. El templo se fue transformando con el tiempo y en el interior mantiene un retablo barroco. Más que la decoración, interesa la posición del edificio: desde aquí se domina el paso de la antigua cañada, hoy convertida en camino y sendero señalizado en algunos tramos.
Las fuentes y el problema del agua
Los documentos del siglo XVI mencionan una dificultad recurrente: el agua. En las Relaciones de Felipe II se decía que Pioz era lugar escaso de fuentes y que para moler el grano muchos vecinos tenían que desplazarse hacia el valle del Tajuña.
Con el tiempo se acondicionaron varios manantiales en los alrededores del pueblo. Entre los más conocidos están la fuente García, la Hontanilla y la de la Mata. Hoy algunos caminos enlazan estos puntos en un pequeño recorrido circular de unos cuatro kilómetros que parte del casco urbano y atraviesa campos de cultivo.
La fuente de la Mata, algo más alejada, suele tener protagonismo en las celebraciones locales de comienzos de septiembre, cuando el final del verano marca también el cierre del ciclo agrícola.
Cocina de campo en la Alcarria
La mesa aquí responde a lo que ha dado siempre el territorio. En invierno aparecen platos contundentes ligados a la matanza, como las gachas. También se encuentran preparaciones de caza menor o guisos espesos que recuerdan a los que se hacen en la franja entre La Mancha y la Alcarria.
La miel forma parte del paisaje culinario de toda la comarca, con colmenares repartidos por los montes bajos y los campos abiertos. Los quesos de oveja curados también son habituales, elaborados a partir de rebaños que todavía aprovechan los pastos de la zona.
A lo largo del año el pueblo organiza encuentros gastronómicos y fiestas ligadas a estos productos, normalmente impulsados por asociaciones locales y por los propios vecinos.
Cómo orientarse al llegar
Desde la ciudad de Guadalajara se tarda alrededor de media hora en coche. Pioz queda en una meseta abierta, con campos de cereal alrededor y bastante exposición al viento, algo que se nota sobre todo en invierno.
El núcleo histórico se recorre sin dificultad en una hora larga: castillo, iglesia y algunas calles que aún conservan casas tradicionales de la Alcarria. Si te interesa el paisaje, merece la pena acercarse andando hacia las fuentes o seguir algún tramo de la antigua cañada.
El castillo suele abrir en determinados horarios o durante actividades municipales; conviene informarse antes en el ayuntamiento. No es un edificio restaurado como otros castillos visitables: se entiende mejor como una pieza histórica ligada al control de rutas ganaderas. Y desde ese punto de vista, ayuda a leer el origen de Pioz.