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sobre Priego
Villa alcarreña famosa por su artesanía de mimbre y cerámica; entorno de hoces espectacular
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En el corazón de La Alcarria conquense, donde las tierras se elevan hasta los 850 metros de altitud, se encuentra Priego, un pueblo que conserva intacto el sabor de la España rural más auténtica. Con apenas 885 habitantes, este municipio es uno de esos lugares donde el tiempo parece haberse detenido, permitiendo al viajero desconectar del ruido de la vida moderna y sumergirse en paisajes de páramos, hoces y barrancos que definen el carácter de esta comarca castellanomanchega.
El encanto de Priego reside precisamente en su autenticidad. Aquí no encontrarás masificación turística ni artificios, sino piedra centenaria, calles empedradas y horizontes que se pierden entre campos de cereal y bosques de encinas y sabinas. Es un destino perfecto para quienes buscan tranquilidad, naturaleza y ese patrimonio rural que habla en voz baja de siglos de historia.
La arquitectura tradicional alcarreña se despliega generosa por sus calles, con esas casas de mampostería y balcones de madera que son seña de identidad de la zona. Un pueblo pequeño, sí, pero con el alma grande de los lugares que saben conservar su esencia.
Qué ver en Priego
El patrimonio monumental de Priego, aunque modesto en dimensiones, resulta significativo para conocer la historia de La Alcarria. La Iglesia de San Nicolás de Bari preside la localidad como construcción más destacada, un templo que combina elementos de diferentes épocas y que merece una visita pausada para apreciar sus retablos y la arquitectura religiosa castellana.
Pasear por el casco antiguo es un placer en sí mismo. Las calles conservan esa disposición medieval, con rincones donde la piedra cuenta historias de canteros y maestros de obra que trabajaron estos materiales hace siglos. Las casonas blasonadas dan testimonio de la importancia que tuvo el pueblo en épocas pasadas.
Pero si hay algo que define Priego es su entorno natural privilegiado. El municipio se encuentra en una zona de transición entre la meseta y las serranías, lo que genera paisajes de gran belleza. Los alrededores están salpicados de barrancos, hoces y formaciones rocosas que invitan a la exploración. Los sabinares y encinares que rodean el pueblo son ecosistemas mediterráneos de gran valor, refugio de fauna autóctona y perfectos para los amantes del senderismo.
Desde varios puntos del pueblo se obtienen vistas panorámicas espectaculares sobre La Alcarria, esos horizontes amplios y despejados que tanto caracterizaron la visión de Cela en su célebre "Viaje a La Alcarria".
Qué hacer
Priego es territorio de caminantes. La red de senderos que parte del municipio permite descubrir la comarca a pie, adentrándose en paisajes donde la naturaleza se muestra generosa. Las rutas circulares por los alrededores permiten descubrir rincones escondidos, antiguas fuentes y majadas que hablan del pasado ganadero de la zona.
Para los aficionados a la observación de aves, los campos cerealistas y las zonas de monte bajo son hábitat de especies esteparias y rapaces. No es raro avistar águilas, buitres y otras aves propias del ecosistema mediterráneo continental.
La gastronomía local es otro de los atractivos. La cocina alcarreña se caracteriza por su contundencia y sabor, con platos tradicionales basados en productos de la tierra: el morteruelo, el ajo arriero o las migas son imprescindibles. La miel de La Alcarria, con denominación de origen, es producto estrella que no puede faltar en ninguna mesa.
En los alrededores, otros pueblos de La Alcarria conquense como Huete o Almonacid del Marquesado complementan perfectamente una ruta por la comarca, permitiendo diseñar escapadas de varios días.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Priego mantiene las tradiciones castellanas con celebraciones que congregan a vecinos y visitantes. Las fiestas patronales se celebran en agosto, en honor a San Roque, con actividades populares, música y verbenas que llenan de vida las calles del pueblo durante varios días.
En septiembre tiene lugar la festividad en honor a la Virgen de los Remedios, otra cita importante en el calendario local con actos religiosos y populares.
Como en toda La Alcarria, la Semana Santa se vive con devoción, con procesiones que recorren las calles empedradas del pueblo en un ambiente de recogimiento. Las tradiciones gastronómicas vinculadas a estas fechas son también parte del atractivo.
Información práctica
Para llegar a Priego desde Cuenca capital, hay que tomar la N-320 en dirección a Tarancón y posteriormente desviarse por carreteras comarcales, en un trayecto de aproximadamente 60 kilómetros que se completa en menos de una hora. Desde Madrid, por la A-3 y después por carreteras secundarias, la distancia es de unos 120 kilómetros.
La mejor época para visitar Priego es primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje luce sus mejores colores. El verano puede ser caluroso por la altitud, aunque las noches son frescas. El invierno tiene su encanto, especialmente si nieva, aunque conviene llevar ropa de abrigo.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, ya que tanto el pueblo como los senderos del entorno invitan a explorar a pie. No olvides la cámara: los atardeceres sobre La Alcarria son espectaculares desde estos páramos elevados.