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sobre Valdearenas
Pueblo en el valle del Badiel; ruinas de iglesia y entorno verde
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Si vienes a Valdearenas, ven en coche. No hay otra forma. La CM‑1016 te deja en una explanada de tierra que hace las veces de plaza principal. Aparca ahí y olvídate del vehículo.
El pueblo tiene 88 habitantes. Trae agua y algo para picar si piensas estar un rato.
Estado del lugar
Parte del pueblo sigue vivo. Otra parte no.
Las calles son de piedra y tierra. Huelen a tomillo cuando hace calor. Distingues las casas habitadas por las macetas o una cortina. Las vacías se van hundiendo poco a poco.
La iglesia está vallada. El tejado se cayó hace tiempo y solo quedan los muros de piedra. No se puede entrar.
La plaza es un espacio grande y vacío, con un banco y una fuente que suele estar seca.
La miel local
Queda apicultura en los montes, con romero y tomillo.
A veces se vende miel en un garaje particular. No hay horario ni cartel. Si la puerta está abierta, puedes comprar. Si no, toca volver otro día o seguir camino.
Quien atiende suele comentar lo mismo: antes había más colmenas, pero la gente joven ya no está.
Cuándo venir
Abril o mayo funcionan bien. Los campos tienen algo de verde y no hace tanto calor.
En julio o agosto el pueblo se paraliza al mediodía. En invierno el paisaje es poca cosa: tierra seca, piedra y mucho viento frío. Por la noche cambia: al no haber luz alrededor, se ven bien las estrellas.
Consejo práctico
Valdearenas se recorre en media hora. No esperes bares, tiendas o alojamiento. Date una vuelta tranquila. Cuando te marches, llévate tu basura. La recogida aquí no es diaria