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sobre Villas de la Ventosa
Municipio compuesto por varios núcleos; destaca La Ventosa y su iglesia
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En el corazón de La Alcarria conquense, donde los campos de cereal se mecen al compás del viento que le da nombre, Villas de la Ventosa se alza a 850 metros de altitud como un refugio del tiempo. Este pequeño municipio de apenas 210 habitantes conserva la esencia de la España rural más auténtica, esa que resiste al paso acelerado del mundo moderno y ofrece al viajero la oportunidad de reconectar con ritmos más pausados y paisajes que invitan a la contemplación.
El topónimo del pueblo no es casual. Situada en una zona de páramos y lomas, la localidad recibe con frecuencia las corrientes de aire que cruzan La Alcarria, dotando al lugar de un clima singular que ha marcado históricamente el carácter de sus gentes y la arquitectura de sus casas. Es precisamente esta autenticidad la que convierte a Villas de la Ventosa en un destino perfecto para quienes buscan desconectar de las rutas masificadas y adentrarse en la España profunda, donde cada rincón cuenta una historia centenaria.
Rodeada de un paisaje típicamente alcarreño, con hondonadas y cerros cubiertos de vegetación mediterránea, esta pequeña aldea conquense se presenta como punto de partida ideal para explorar una comarca que Camilo José Cela inmortalizó en su literatura y que continúa conservando ese sabor a miel y romero que define a La Alcarria.
Qué ver en Villas de la Ventosa
El patrimonio de Villas de la Ventosa es el propio de las pequeñas aldeas alcarreñas, donde la arquitectura popular tradicional constituye el principal atractivo. Un paseo por sus calles permite descubrir casas de piedra y adobe, algunas de ellas con balconadas de madera y solanas orientadas al sur, elementos característicos de la construcción rural de La Alcarria.
La iglesia parroquial, de origen medieval aunque reformada en siglos posteriores, preside la plaza del pueblo como ha hecho durante generaciones. Su sencilla silueta se integra perfectamente en el paisaje urbano, reflejando la austeridad y funcionalidad propias de las construcciones religiosas en zonas rurales de Castilla-La Mancha.
Pero es el entorno natural lo que verdaderamente cautiva en Villas de la Ventosa. Los páramos que rodean la localidad ofrecen amplias panorámicas sobre el paisaje alcarreño, con vistas que en días despejados se extienden hasta las sierras que delimitan la comarca. Los campos de cultivo se alternan con zonas de monte bajo donde el tomillo, el romero y las encinas solitarias perfuman el aire y proporcionan refugio a la fauna local.
Qué hacer
El senderismo es sin duda la actividad estrella en Villas de la Ventosa. Los caminos rurales que parten desde el pueblo permiten realizar rutas de diferente dificultad, todas ellas con el denominador común de atravesar paisajes típicamente alcarreños. Los más aficionados pueden diseñar recorridos circulares que conecten con otras localidades cercanas, siguiendo antiguas vías pecuarias y caminos de labor.
La observación de aves encuentra aquí un escenario privilegiado, especialmente durante los periodos migratorios. El cielo alcarreño acoge a rapaces como el milano real y el busardo ratonero, mientras que en las zonas de cultivo no es difícil avistar perdices y codornices.
Para los amantes de la fotografía de paisaje, las diferentes estaciones del año ofrecen paletas cromáticas cambiantes: desde los verdes intensos de primavera hasta los dorados del verano y los ocres del otoño. Los amaneceres y atardeceres desde los páramos cercanos regalan imágenes de gran valor plástico.
La gastronomía local, aunque sencilla, refleja las tradiciones de La Alcarria. Los productos de la zona, como la miel alcarreña con denominación de origen, el cordero, las setas de temporada y los quesos artesanales, forman parte de una cocina de raíz campesina que conserva sabores auténticos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villas de la Ventosa se articula en torno a las celebraciones tradicionales que marcan el año rural. Las fiestas patronales, que suelen celebrarse en verano, congregan a los vecinos y a quienes han emigrado, manteniendo vivas las tradiciones con actos religiosos, verbenas y comidas populares.
Como en muchos pueblos de la comarca, las fiestas en honor al patrón local combinan elementos religiosos con celebraciones profanas, donde la convivencia y el reencuentro son los verdaderos protagonistas. La festividad de San Isidro, en mayo, aunque celebrada de forma más modesta, también forma parte del calendario local como homenaje a la actividad agrícola que ha sustentado al pueblo durante siglos.
Información práctica
Villas de la Ventosa se encuentra a unos 80 kilómetros de Cuenca capital, accesible por carreteras comarcales que atraviesan el corazón de La Alcarria. Desde Cuenca, se toma la N-420 en dirección a Tarancón y posteriormente las carreteras secundarias que conducen a la zona. El trayecto, de aproximadamente una hora, ofrece en sí mismo un recorrido paisajístico de interés.
La mejor época para visitar la zona es la primavera, cuando los campos florecen y las temperaturas son agradables para caminar, aunque el otoño también tiene su encanto especial. Los veranos pueden ser calurosos, característicos del clima continental, mientras que los inviernos son fríos debido a la altitud.
Es recomendable llevar calzado adecuado para caminar por terrenos irregulares y ropa apropiada según la estación. La localidad no dispone de gran infraestructura turística, por lo que conviene planificar el alojamiento en municipios cercanos de mayor tamaño o considerar la visita como una excursión de día desde Cuenca.