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sobre Yebra
Villa histórica de la Orden de Calatrava; entorno agrícola
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En el corazón de La Alcarria guadalajareña, donde las lomas suaves dibujan un paisaje de horizontes amplios y cielos despejados, se encuentra Yebra, una pequeña localidad que conserva el pulso tranquilo de la España interior. Con apenas 490 habitantes y situada a 748 metros de altitud, esta villa alcarreña respira autenticidad en cada rincón de sus calles empedradas y en las fachadas de piedra que han visto pasar los siglos.
Yebra es uno de esos lugares que invitan a desconectar del ritmo frenético de las ciudades. Aquí el tiempo parece discurrir de otra manera, marcado por el campanario de su iglesia, el trajín pausado de sus vecinos y el silencio que solo se rompe con el canto de los pájaros. Es un destino perfecto para quienes buscan el turismo rural en su esencia más pura, sin artificio ni masificación.
La Alcarria, tierra de miel y tradición literaria gracias a Camilo José Cela, ofrece en Yebra un ejemplo perfecto de pueblo castellano que mantiene vivas sus raíces. Sus calles invitan al paseo sin prisas, a la conversación con sus gentes y al descubrimiento de esos pequeños tesoros que solo se revelan a quien sabe mirar con calma.
Qué ver en Yebra
El patrimonio arquitectónico de Yebra, aunque modesto en dimensiones, resulta significativo por su valor histórico. La Iglesia parroquial, dedicada a la advocación local, preside la plaza principal del pueblo y constituye el elemento monumental más destacado. Su construcción refleja las características propias de las iglesias alcarreñas, con elementos que se remontan a distintas épocas de reformas y ampliaciones.
Pasear por el casco antiguo de Yebra es como abrir un libro de historia arquitectónica rural. Las casas tradicionales de piedra y ladrillo, con sus portones de madera y sus balcones de forja, muestran la arquitectura popular castellana en su estado más auténtico. Algunas viviendas conservan elementos constructivos antiguos como bodegas subterráneas y corrales que hablan de un pasado agrícola y ganadero.
El entorno natural de Yebra forma parte del característico paisaje alcarreño, con sus lomas onduladas cubiertas de campos de cereal, olivares y pequeñas manchas de encinar. Los alrededores del pueblo ofrecen vistas panorámicas espectaculares, especialmente al amanecer y al atardecer, cuando la luz baña las parameras con tonos dorados y ocres.
No hay que perderse un paseo por los caminos rurales que rodean el municipio, perfectos para observar la arquitectura tradicional de las eras y los parideras que salpican el campo, testimonios silenciosos de la vida agraria que durante siglos sostuvo estos pueblos.
Qué hacer
Yebra es territorio ideal para el senderismo tranquilo y las rutas a pie o en bicicleta. Los caminos que parten del pueblo conectan con otras localidades alcarreñas cercanas, permitiendo diseñar rutas de diferente longitud y dificultad. El Camino Natural del Tajo, que recorre buena parte de La Alcarria, pasa por las inmediaciones, ofreciendo una excelente oportunidad para los amantes del cicloturismo.
La observación de aves encuentra en estos parajes un escenario privilegiado. Las llanuras cerealistas acogen especies esteparias, mientras que las zonas de matorral albergan perdices, codornices y diversas rapaces que sobrevuelan la zona en busca de presas.
La gastronomía local merece una atención especial. Aunque Yebra no cuenta con restaurantes turísticos, la tradición culinaria alcarreña está presente en las mesas de sus vecinos. El cordero asado, las migas, las gachas y los productos derivados de la matanza forman parte del recetario tradicional. La miel de La Alcarria, con Denominación de Origen Protegida, es el producto estrella de la comarca y puede adquirirse en establecimientos de la zona.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Yebra mantiene vivas las celebraciones tradicionales que han marcado el ritmo anual de los pueblos castellanos. Las fiestas patronales se celebran en verano, generalmente en agosto, cuando muchos de los hijos del pueblo regresan para el reencuentro con sus raíces. Durante estos días, el pueblo se llena de vida con verbenas, procesiones y celebraciones populares.
Como en toda la comarca, la Semana Santa se vive con devoción, con procesiones que recorren las calles principales del pueblo. Son celebraciones íntimas y recogidas, muy diferentes del bullicio de las ciudades, pero precisamente por ello, más auténticas.
En otoño, las tradiciones vinculadas a la vendimia y la recogida de la aceituna siguen marcando el calendario rural, aunque ya no con la intensidad de antaño.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, Yebra se encuentra a unos 50 kilómetros por la CM-2000 y carreteras comarcales. El trayecto lleva aproximadamente 45 minutos en coche. Desde Madrid, la distancia es de unos 95 kilómetros, tomando la A-2 en dirección Guadalajara y después las carreteras comarcales que atraviesan La Alcarria.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más recomendables para visitar Yebra. El clima es suave, el campo luce sus mejores colores y se evitan los calores extremos del verano alcarreño. Sin embargo, agosto ofrece el atractivo de las fiestas patronales para quienes busquen ambiente festivo.
Consejos prácticos: Yebra es un pueblo muy pequeño sin infraestructura turística desarrollada, por lo que conviene planificar el alojamiento en localidades cercanas de mayor tamaño o en casas rurales de la comarca. Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar y, si se visita en verano, protección solar. No olvides la cámara: los paisajes alcarreños regalan postales en cada curva del camino.