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sobre Yélamos de Arriba
Municipio de Guadalajara
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En el corazón de La Alcarria guadalajareña, a 950 metros de altitud, se encuentra uno de esos rincones que parecen haberse detenido en el tiempo. Yélamos de Arriba es una pequeña aldea de apenas 84 habitantes que conserva intacta la esencia de la España rural más auténtica. Rodeada de páramos alcarreños y campos de cereal que se extienden hasta donde alcanza la vista, esta localidad representa el ejemplo perfecto de la despoblación que afecta al interior peninsular, pero también de la resistencia de quienes eligen mantener vivo el pulso de estos territorios.
El paisaje que envuelve Yélamos de Arriba es de una belleza austera y contemplativa. Las casas de piedra y adobe se agrupan formando un caserío compacto, mientras que el horizonte se dibuja con las líneas suaves de las lomas alcarreñas. El silencio aquí es protagonista, apenas interrumpido por el canto de las aves y el murmullo del viento entre los campos. Es precisamente esta tranquilidad, esta desconexión absoluta del ritmo urbano, lo que convierte a lugares como este en destinos perfectos para quienes buscan un turismo pausado y genuino.
La altitud a la que se sitúa el pueblo aporta un clima continental con veranos calurosos e inviernos fríos, pero también unas panorámicas excepcionales sobre la comarca. Desde aquí se comprende mejor la geografía de La Alcarria, esa meseta elevada que fue cantada por Cela y que sigue siendo uno de los territorios más característicos de Castilla-La Mancha.
Qué ver en Yélamos de Arriba
El patrimonio de Yélamos de Arriba es modesto pero significativo. La iglesia parroquial preside el conjunto urbano, mostrando la arquitectura religiosa popular propia de estas comarcas. Como en muchos pueblos alcarreños, el templo ha sido el centro vertebrador de la vida comunitaria durante siglos, y su visita permite comprender la importancia de la religiosidad en la cultura rural castellana.
El verdadero atractivo de Yélamos de Arriba reside en su arquitectura popular, con construcciones tradicionales que mantienen los elementos característicos de la zona: muros de mampostería, portones de madera, balcones de forja sencilla y esos patios interiores donde todavía se conservan las huellas de la vida agrícola tradicional. Pasear por sus calles es como recorrer un museo al aire libre de la arquitectura rural alcarreña.
El entorno natural merece especial atención. Los páramos circundantes ofrecen paisajes esteparios de gran valor ecológico, donde habitan especies adaptadas a estos ambientes semiáridos. Los campos de cereal que rodean el pueblo cambian de color según las estaciones, ofreciendo cromáticas diferentes: el verde intenso en primavera, el dorado en verano y el ocre en otoño.
Qué hacer
Yélamos de Arriba es un destino ideal para el senderismo contemplativo. Desde el pueblo parten diversos caminos rurales que permiten adentrarse en los paisajes alcarreños, siguiendo antiguas veredas y caminos de labor. Estas rutas, aunque no estén señalizadas formalmente, ofrecen la posibilidad de caminar durante horas sin cruzarse con nadie, respirando aire puro y disfrutando del silencio.
La observación de aves es otra actividad recomendable en esta zona. Los páramos alcarreños son hábitat de especies esteparias, así como de rapaces que pueden verse sobrevolando los campos en busca de presas. Traer unos prismáticos puede convertir una simple caminata en una jornada de naturaleza fascinante.
Para los aficionados a la fotografía, Yélamos de Arriba ofrece encuadres únicos: atardeceres sobre los campos de cereal, detalles de arquitectura popular, paisajes minimalistas donde el cielo ocupa dos tercios del encuadre. La luz de La Alcarria, especialmente en las horas doradas, tiene cualidades especiales.
La gastronomía local sigue las tradiciones alcarreñas, con platos contundentes basados en productos de la tierra: cordero asado, migas, gachas y los guisos de caza. Aunque en una aldea de este tamaño no encontrarás restaurantes, la experiencia gastronómica forma parte de la cultura del territorio que puedes descubrir en localidades cercanas de mayor tamaño.
Fiestas y tradiciones
Como en toda localidad rural, las fiestas patronales son el momento álgido del año en Yélamos de Arriba. Estas celebraciones, que suelen tener lugar durante el verano, concentran el regreso de antiguos vecinos y familiares, multiplicando temporalmente la población del pueblo. Son días de convivencia, tradición y mantenimiento de las señas de identidad colectivas.
Las celebraciones religiosas tradicionales también marcan el calendario, aunque su celebración depende del número de habitantes y de las posibilidades organizativas de cada año.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, situada a unos 55 kilómetros, se accede tomando la carretera hacia La Alcarria. El trayecto permite disfrutar de los paisajes comarcales y requiere aproximadamente una hora de conducción por carreteras secundarias.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables para visitar Yélamos de Arriba. Las temperaturas son suaves y el paisaje muestra sus mejores colores. El verano puede ser caluroso debido a la altitud y la exposición, mientras que el invierno es frío.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar, agua y provisiones, ya que no hay comercios en el pueblo. Respeta la tranquilidad del lugar y su entorno natural. Es aconsejable combinar la visita con otros pueblos de La Alcarria para obtener una visión más completa de la comarca.