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sobre Casa de Uceda
Pueblo con arquitectura de ladrillo y adobe; iglesia con retablo barroco
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En el corazón de La Campiña de Guadalajara, donde los horizontes se extienden entre campos de cereal y encinas centenarias, se encuentra Casa de Uceda, una pequeña aldea que conserva la esencia más auténtica de la España rural. Con apenas 95 habitantes y situada a 914 metros de altitud, este rincón de Castilla-La Mancha es un refugio perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la tranquilidad de los pueblos de siempre.
Casa de Uceda representa el alma de la despoblación rural española, pero también su resistencia. Aquí el tiempo parece haberse detenido, permitiendo al viajero experimentar un modo de vida que se va extinguiendo en otras latitudes. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y adobe, y el silencio apenas interrumpido por el canto de los pájaros crean una atmósfera de serenidad difícil de encontrar en otros destinos.
La aldea forma parte de ese territorio manchego que Guadalajara comparte con la meseta castellana, una zona de transición donde los paisajes amplios y los cielos infinitos invitan a la contemplación. Es el destino ideal para aquellos que valoran la autenticidad por encima de las infraestructuras turísticas convencionales.
Qué ver en Casa de Uceda
El patrimonio de Casa de Uceda es el de la arquitectura popular castellano-manchega en estado puro. Pasear por sus calles es adentrarse en un museo vivo de la construcción tradicional, donde las viviendas de mampostería y los portones de madera cuentan historias de generaciones que trabajaron estas tierras durante siglos.
La iglesia parroquial constituye el principal edificio de interés, un templo sencillo pero cargado de historia que refleja la religiosidad de estas comunidades rurales. Como en tantos pueblos de la comarca, el templo se convierte en el punto de encuentro y en guardián de la memoria colectiva del lugar.
El verdadero tesoro de Casa de Uceda es su entorno natural. Los alrededores de la aldea ofrecen paisajes de campiña típicamente alcarreña, con ondulaciones suaves, campos de cultivo que cambian de color según la estación, y pequeños arroyos que serpentean entre las tierras de labor. Los amantes de la ornitología encontrarán en estos parajes un lugar privilegiado para observar aves esteparias y rapaces que sobrevuelan la zona.
Desde Casa de Uceda se puede explorar el territorio de La Campiña, una comarca menos conocida que La Alcarria pero igualmente encantadora, donde cada pequeño núcleo rural guarda sus propios secretos y tradiciones.
Qué hacer
La principal actividad en Casa de Uceda es el senderismo y las rutas a pie por los caminos rurales que comunican la aldea con otras poblaciones cercanas. Estos antiguos caminos de labranza y ganaderos permiten disfrutar de largas caminatas entre campos de cereal, observando la transformación del paisaje a lo largo del año: desde los verdes intensos de primavera hasta los dorados del verano y los ocres del otoño.
La fotografía de paisaje encuentra aquí un escenario excepcional, especialmente al amanecer y al atardecer, cuando la luz rasante dibuja sombras alargadas sobre los campos y tiñe de colores cálidos las fachadas de piedra. Los cielos estrellados, libres de contaminación lumínica, son otro espectáculo que merece la pena contemplar en las noches despejadas.
Para los interesados en la etnografía y la vida rural, Casa de Uceda ofrece la oportunidad de conversar con sus habitantes y conocer de primera mano las labores agrícolas tradicionales, la vida en el campo y las historias que han marcado el devenir de estas pequeñas comunidades.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: el cordero asado, las migas, los platos de caza y los guisos contundentes propios de la cocina castellano-manchega. Aunque la aldea no cuenta con restaurantes, la cercanía a otras localidades de la comarca permite degustar estos sabores tradicionales.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran durante el periodo estival, generalmente en agosto, cuando muchos de los emigrados retornan al pueblo para reencontrarse con sus raíces. Estas celebraciones, aunque modestas en comparación con las de localidades más grandes, conservan la autenticidad de las fiestas de pueblo: verbenas, comidas populares y celebraciones religiosas que unen a la comunidad.
Como en toda Castilla-La Mancha, las tradiciones vinculadas al ciclo agrícola marcan el calendario local, aunque muchas de estas costumbres han ido desapareciendo con el paso del tiempo y el despoblamiento rural.
Información práctica
Cómo llegar: Casa de Uceda se encuentra a unos 80 kilómetros al noreste de Guadalajara capital. Para llegar, se debe tomar la carretera hacia Uceda y desde allí seguir las indicaciones locales. El acceso en vehículo propio es prácticamente imprescindible, ya que las conexiones de transporte público son muy limitadas o inexistentes.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más recomendables, cuando las temperaturas son suaves y el campo muestra sus colores más espectaculares. Los veranos pueden ser calurosos, mientras que los inviernos son fríos debido a la altitud.
Consejos prácticos: Es fundamental llevar provisiones, ya que la aldea carece de servicios comerciales. Se recomienda respetar la propiedad privada y los espacios agrícolas durante las excursiones por los alrededores.