Artículo completo
sobre Puerto de San Vicente
Municipio más occidental de Toledo; en plena sierra de Altamira
Ocultar artículo Leer artículo completo
Puerto de San Vicente está en La Jara, al oeste de la provincia de Toledo. Se llega por carreteras secundarias que cruzan los Montes de Toledo. Los últimos kilómetros son estrechos y con curvas. Conduce despacio. Dentro del pueblo se aparca donde se puede, sin zonas preparadas. Si vienes en verano o en un fin de semana tranquilo, no suele haber problema.
El pueblo es pequeño: algo más de un centenar de vecinos durante todo el año. Está a unos 700 metros de altura, rodeado de encinas y monte bajo. Aquí no hay infraestructura turística clara. Vienes a caminar un rato, mirar el paisaje y poco más.
Qué ver en el pueblo
El tamaño de Puerto de San Vicente obliga a ser claro: se recorre en poco tiempo.
La iglesia parroquial y la pequeña ermita dedicada a San Vicente son los dos edificios más visibles. Construcción sencilla, piedra y revoco. Cumplen su función y poco más.
Las calles conservan casas de mampostería, tejado de teja y portones de madera. No todo es antiguo ni especialmente cuidado, pero aún se reconoce la arquitectura rural de la zona. Un paseo corto basta para hacerse una idea.
El monte alrededor
Lo interesante está fuera del casco urbano.
El término municipal es monte mediterráneo: encina, jaras, algo de matorral y afloramientos de granito. No esperes senderos acondicionados. Hay caminos de tierra usados por vecinos, cazadores o ganado.
Si sales a andar, lleva agua y calzado decente. En verano el sol pega fuerte y hay poca sombra en algunos tramos. En invierno el terreno puede estar embarrado.
Con suerte se ven ciervos, sobre todo al amanecer o al final de la tarde. También es zona de jabalí y de aves rapaces que aprovechan las corrientes sobre las lomas.
Setas y campo en otoño
Cuando llegan las primeras lluvias de otoño aparece gente buscando setas por los montes de encina. Suelen salir níscalos y otras especies comunes de la zona.
Conviene saber lo que se recoge. También respetar el monte: nada de remover el suelo sin sentido ni llenar bolsas sin control. Es un entorno bastante tranquilo y así sigue porque pasa poca gente.
Fiestas y vida del pueblo
Las fiestas patronales se celebran en verano alrededor de San Vicente. En esos días vuelve gente que tiene familia aquí pero vive fuera. El ambiente cambia: más coches, más movimiento en la plaza y actos sencillos organizados por los propios vecinos.
En invierno la vida es mucho más lenta. Todavía quedan casas donde se mantiene la matanza del cerdo de forma tradicional, aunque cada vez menos.
Consejos antes de ir
Puerto de San Vicente no es un destino para pasar el día entero. Cuenta con parar un rato, dar un paseo y seguir ruta por La Jara.
Madruga si quieres caminar con calma y ver algo de fauna. Y revisa el depósito del coche antes de subir: por esta zona las distancias entre pueblos se notan.