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sobre Alcázar de San Juan
Importante nudo ferroviario y centro de servicios en el corazón de La Mancha; cuna cervantina con gran actividad cultural y comercial
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En el corazón de La Mancha, donde los campos de cereal se extienden hasta el horizonte y los molinos de viento recuerdan al ingenioso hidalgo, Alcázar de San Juan emerge como una ciudad con personalidad propia. Con casi 31.000 habitantes, esta villa manchega combina la tradición agrícola con un dinamismo cultural que sorprende al viajero. Sus calles guardan historias de órdenes militares, ferroviarios pioneros y una identidad manchega auténtica que se respira en cada rincón.
Situada a 644 metros de altitud en la llanura manchega, Alcázar de San Juan ha sido históricamente un importante cruce de caminos. Su posición estratégica la convirtió en enclave de la Orden de San Juan de Jerusalén, dejando un legado patrimonial que todavía hoy puede admirarse. Pero esta ciudad es mucho más que historia: es un destino vivo donde la gastronomía, las tradiciones y el carácter hospitalario manchego se dan la mano.
La ciudad presume además de su vinculación con figuras ilustres. Aquí nació Isidro Sánchez, el célebre torero conocido como Isidro Lucas, y existe una disputa histórica sobre si Alcázar podría ser la verdadera cuna de Miguel de Cervantes, una teoría que mantiene vivo el debate académico y añade un aire cervantino a sus calles.
Qué ver en Alcázar de San Juan
El patrimonio histórico de Alcázar de San Juan merece una visita pausada. La Torre del Gran Prior, del siglo XVI, es el símbolo de la ciudad y uno de los mejores ejemplos de arquitectura renacentista en La Mancha. Esta torre formaba parte del antiguo palacio de los priores de la Orden de San Juan y hoy alberga exposiciones culturales, ofreciendo además unas vistas privilegiadas de la llanura manchega desde su terraza.
La Iglesia de Santa María la Mayor es otro de los imprescindibles. Este templo del siglo XVI combina elementos góticos y renacentistas, con un interior que guarda interesantes obras de arte sacro. Su torre campanario destaca en el perfil urbano de la ciudad.
Para los amantes del patrimonio industrial, el Museo del Hidalgo y el Museo del Ferrocarril resultan visitas fascinantes. Este último rinde homenaje a la importante tradición ferroviaria de la ciudad, que fue un nudo clave en la red española de trenes desde el siglo XIX. Las locomotoras y vagones restaurados transportan al visitante a otra época.
Los molinos de viento situados en las afueras son parada obligatoria para quienes buscan esa imagen icónica manchega. Algunos están restaurados y permiten comprender el funcionamiento de estas construcciones que Cervantes inmortalizó en su obra.
Qué hacer
Alcázar de San Juan es un excelente punto de partida para recorrer La Mancha profunda. Las rutas cervantinas conectan la ciudad con otros municipios manchegos, perfectas para realizar en coche o en bicicleta por caminos rurales de escaso tráfico.
La gastronomía local merece atención especial. Los platos manchegos tradicionales están presentes en los restaurantes de la ciudad: pisto manchego, duelos y quebrantos, gachas, migas y, por supuesto, el queso manchego con Denominación de Origen. Los vinos de la tierra, especialmente los tintos elaborados con uva tempranillo, acompañan perfectamente estas recetas contundentes.
El Parque Alces, el mayor espacio verde de la ciudad, invita al paseo y al descanso. Sus estanques, zonas infantiles y áreas deportivas lo convierten en el pulmón verde de Alcázar.
Para los aficionados a las compras, el mercadillo semanal ofrece productos locales y artesanía de la zona, una oportunidad para llevarse un pedazo auténtico de La Mancha.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alcázar de San Juan refleja el fervor popular manchego. Las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Asunción se celebran en agosto, con verbenas, actos religiosos y actividades para todos los públicos que llenan las calles de ambiente festivo.
El Carnaval tiene gran tradición en la ciudad, con desfiles de comparsas y murgas que alegran el final del invierno. En febrero, los alcazareños se vuelcan con esta celebración que combina humor, creatividad y participación vecinal.
La Semana Santa se vive con devoción, con procesiones que recorren el centro histórico portando pasos de valor artístico e histórico.
En septiembre, las Jornadas de Exaltación del Queso Manchego celebran uno de los productos más emblemáticos de la región, con degustaciones, talleres y actividades que ponen en valor este tesoro gastronómico.
Información práctica
Alcázar de San Juan se encuentra a 140 kilómetros al sur de Madrid y a unos 90 kilómetros de Ciudad Real capital. Desde Madrid, se accede por la A-4 (Autovía de Andalucía), con un trayecto de aproximadamente hora y media en coche. La ciudad cuenta con estación de tren con conexiones regulares a Madrid, Valencia y Andalucía, lo que facilita la llegada en transporte público.
La mejor época para visitar la ciudad es primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves. Los veranos manchegos pueden ser muy calurosos, superando con facilidad los 35 grados, mientras que los inviernos son fríos aunque generalmente secos.
Se recomienda dedicar al menos un día completo para conocer los principales atractivos de la ciudad y disfrutar de su gastronomía con calma. Alcázar de San Juan es, además, una base ideal para explorar otros pueblos manchegos cercanos y sumergirse en el paisaje que inspiró a Cervantes.