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sobre Belmonte
Villa monumental con uno de los castillos mejor conservados de España; lugar de nacimiento de Fray Luis de León
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Si vienes a Belmonte, ven por el castillo. Es lo que hay. Aparca en la zona alta, cerca de la fortaleza, y empieza por ahí. Por la tarde suele haber más autobuses y el aparcamiento se llena. En una mañana lo ves todo.
Belmonte es un pueblo manchego de unos mil setecientos habitantes. Las calles del centro no dan para mucho más de un paseo corto.
El castillo
Es del siglo XV, vinculado a Juan Pacheco. Tiene una planta con forma de estrella y torres circulares. Está restaurado.
Dentro hay salas con artesonados, una capilla y algún espacio sobre la historia militar. Las vistas desde las almenas son amplias, puro campo manchego. Si llega un grupo grande, la visita se ralentiza.
La colegiata de San Bartolomé
Está a cinco minutos andando desde el castillo. Es un edificio gótico, sobrio y grande para el tamaño del pueblo.
Dentro hay un retablo principal y alguna talla que otra. Si no sabes qué mirar, puede quedarte vacío; conviene leer algo antes o preguntar si hay alguien que explique.
Muralla y casco antiguo
Quedan tramos de muralla medieval y algunas torres sueltas. No es un recorrido cerrado, pero dan idea de cómo estaba defendido el lugar.
Las calles tienen casas sencillas y algunas fachadas con escudos de piedra. No te perderás: en diez minutos has cruzado el núcleo viejo.
Palacio del Infante Don Juan Manuel
El ayuntamiento ocupa ahora este edificio histórico. La fachada está en la plaza principal.
Alrededor hay algunas casas con blasones que recuerdan el pasado señorial, pero es cosa de fachadas.
Paisaje manchego
Fuera del pueblo solo hay campo abierto. Caminos agrícolas rectos, tierra llana y horizonte lejano. Para un paseo sin cuestas al atardecer funciona.
Si buscas la Ruta del Quijote, esto es La Mancha: llanura, molinos a lo lejos y poco más. No esperes decorados ni espectáculos.
Comer en Belmonte
Se come cocina manchega: gazpacho manchego (que es un guiso), morteruelo o pisto. Queso curado local y vinos de la tierra son fáciles de encontrar.
Ven temprano, ve al castillo primero y luego baja al pueblo andando. Si llegas pasadas las doce, te encontrarás con colas arriba y pocas plazas para dejar el coche