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sobre Mota del Cuervo
El Balcón de la Mancha; famoso por sus molinos de viento y alfarería
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En pleno corazón de La Mancha conquense, Mota del Cuervo se alza sobre una loma que domina la llanura manchega como un balcón privilegiado hacia el horizonte infinito. Con sus 6.069 habitantes y a 710 metros de altitud, esta villa es conocida como "el Balcón de La Mancha", un sobrenombre que cobra todo su sentido cuando contemplas la extensión de viñedos, campos de azafrán y cereales que se pierden en la distancia bajo ese cielo inmenso que tanto inspiró a Cervantes.
Lo que hace única a Mota del Cuervo es su impresionante conjunto de molinos de viento, siete gigantes blancos que coronan el Cerro Calderico y se recortan contra el cielo manchego. Estos molinos no son simples elementos decorativos: varios de ellos conservan su maquinaria original y mantienen viva la tradición molinera que durante siglos fue el motor económico de la comarca.
Pasear por sus calles es sumergirse en la esencia de La Mancha profunda, esa que mezcla la austeridad castellana con el calor mediterráneo. Aquí el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, el de las labores agrícolas ancestrales, el de las tertulias en las plazas y el del orgullo por unas tradiciones que se conservan con mimo generación tras generación.
Qué ver en Mota del Cuervo
El Cerro Calderico es, sin duda, la imagen icónica de la localidad. Los siete molinos de viento que lo coronan forman uno de los conjuntos molineros mejor conservados de Castilla-La Mancha. Llevan nombres propios que recuerdan a sus antiguos dueños o molineros: El Gigante, El Piqueras, El Cervantes... Algunos pueden visitarse por dentro, permitiendo comprender el ingenioso mecanismo que transformaba el viento en harina. Las vistas desde aquí son espectaculares, especialmente al atardecer cuando la luz tiñe de oro los campos circundantes.
En el casco urbano, la Iglesia de San Miguel Arcángel preside la plaza principal con su imponente torre. Este templo, de origen medieval aunque muy reformado en siglos posteriores, alberga interesantes retablos barrocos y es el centro neurálgico de la vida religiosa del pueblo. Cerca de ella, la Casa de la Tercia es otro edificio histórico que merece atención, antiguo almacén de diezmos que testimonia la importancia agrícola de la villa.
El Museo Etnológico ofrece un recorrido fascinante por la cultura tradicional manchega, con especial atención a la elaboración del vino y a la cosecha del azafrán, dos productos que han marcado la economía y la identidad de Mota del Cuervo. Las colecciones de aperos, trajes regionales y útiles domésticos transportan al visitante a la vida cotidiana de hace un siglo.
No hay que perderse un paseo por las bodegas tradicionales excavadas en las laderas del cerro, galerías subterráneas donde se criaban los vinos manchegos en tinajas de barro. Muchas de ellas aún conservan su estructura original y algunas son visitables.
Qué hacer
La experiencia imprescindible es recorrer la Ruta de los Molinos, un paseo circular que rodea el Cerro Calderico y permite acercarse a cada uno de los gigantes blancos mientras disfrutas de las panorámicas. Es un recorrido sencillo, perfecto para hacer en familia, especialmente gratificante en primavera cuando los campos se llenan de amapolas.
Para los amantes del senderismo, los alrededores ofrecen diversas rutas por la llanura manchega que permiten adentrarse en paisajes de viñedos y campos de cultivo. La Ruta del Azafrán es especialmente recomendable en otoño, cuando florece esta preciada especia conocida como "oro rojo".
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos. Platos como el morteruelo, las gachas manchegas, el pisto o el queso manchego son protagonistas en las mesas de la zona. Los guisos de caza, especialmente de perdiz, reflejan la tradición cinegética de estas tierras. Acompañar la comida con vinos de la Denominación de Origen La Mancha es, por supuesto, obligatorio.
Los aficionados al enoturismo encontrarán en la localidad y sus alrededores diversas bodegas que ofrecen catas y visitas, permitiendo descubrir los procesos de elaboración del vino manchego.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas de la Virgen de Manjavacas, patrona de la villa, se celebran a finales de agosto y principios de septiembre, siendo el momento de mayor efervescencia festiva del año. Durante estas fechas se realizan procesiones, actuaciones musicales y eventos taurinos que llenan las calles de animación.
En octubre tiene lugar la Fiesta del Azafrán, una celebración que rinde homenaje a la "rosa del azafrán" y a su cosecha. Durante estas jornadas se realizan demostraciones de monda (separación de los estigmas de la flor), degustaciones gastronómicas y actividades culturales que ponen en valor este cultivo milenario.
La Semana Santa también se vive con intensidad, con procesiones que recorren las calles principales del pueblo en un ambiente de recogimiento y devoción.
Información práctica
Mota del Cuervo se encuentra a unos 115 kilómetros de Cuenca capital, conectada por la carretera N-301 que une Madrid con Cartagena. Desde la autovía A-3, tomando el desvío hacia El Pedernoso, se accede fácilmente en aproximadamente una hora y cuarto desde Cuenca. Desde Madrid, la distancia es de unos 140 kilómetros.
La mejor época para visitar el pueblo es primavera y otoño, cuando las temperaturas son agradables y el paisaje ofrece sus mejores colores. La primavera trae los campos verdes y las amapolas, mientras que el otoño es el momento del azafrán y la vendimia. El verano puede ser muy caluroso, típico del clima continental manchego, aunque las noches refrescan considerablemente.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por el cerro y protección solar, ya que la insolación es intensa en esta tierra sin apenas sombras naturales. El pueblo se recorre perfectamente a pie en una mañana, aunque merece la pena dedicarle un día completo para disfrutarlo sin prisas.