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sobre Villanueva de Alcardete
Pueblo vitivinícola con iglesia herreriana; cruce de caminos en La Mancha
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En el corazón de La Mancha toledana, donde los campos de cereal se extienden hasta el horizonte y el cielo parece aún más amplio, se encuentra Villanueva de Alcardete. Este pueblo de poco más de 3.000 habitantes, situado a 725 metros de altitud, conserva la esencia de la Mancha más auténtica, esa que dibujó Cervantes en sus páginas y que aún hoy invita al viajero a desconectar del ritmo urbano.
Villanueva de Alcardete es uno de esos destinos que no buscan el protagonismo turístico, pero que precisamente por ello resultan tan genuinos. Aquí el tiempo transcurre con la parsimonia manchega, entre calles que guardan memoria de siglos de historia agrícola, de molinos de viento y de una cultura profundamente arraigada en la tierra. Es un lugar ideal para quienes buscan tranquilidad, autenticidad y la oportunidad de sumergirse en el paisaje y las costumbres de La Mancha interior.
El municipio forma parte de una comarca que fue tierra de frontera entre cristianos y musulmanes, lo que dejó una huella en su carácter y en algunas de sus construcciones. Hoy, pasear por sus calles es descubrir la vida cotidiana de un pueblo que mantiene vivas sus tradiciones mientras mira al futuro.
Qué ver en Villanueva de Alcardete
El patrimonio de Villanueva de Alcardete se concentra principalmente en su casco urbano, donde destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, un templo de considerable envergadura que preside la plaza principal del pueblo. Su construcción, de estilo renacentista, refleja la importancia que tuvo el municipio en siglos pasados. El interior alberga retablos de interés y una atmósfera de recogimiento que invita a detenerse.
Recorrer el núcleo urbano permite descubrir la arquitectura tradicional manchega, con casas encaladas de una o dos plantas, portones de madera y esos patios interiores que son el alma de las viviendas mediterráneas. Aunque no quedan grandes casas solariegas, sí se percibe en algunas calles el trazado histórico del pueblo.
Los alrededores de Villanueva de Alcardete ofrecen el paisaje característico de La Mancha: extensas llanuras cultivadas de cereal, viñedos y algún que otro olivar. Es el escenario perfecto para quienes disfrutan de la fotografía de paisajes o buscan la paz que solo puede ofrecer la inmensidad del campo abierto. Aunque no hay montañas cercanas, la horizontalidad del territorio tiene su propia belleza, especialmente al atardecer, cuando el cielo se tiñe de colores intensos.
Qué hacer
Villanueva de Alcardete es un destino para el turismo pausado, donde las actividades giran en torno a la naturaleza, la gastronomía y el contacto con la vida rural. Las rutas de senderismo y ciclismo son una excelente opción para explorar los caminos que conectan el pueblo con las aldeas vecinas. Estas rutas, que discurren entre campos y pequeñas arboledas, permiten observar la fauna local, especialmente aves esteparias.
La gastronomía manchega es otro de los grandes atractivos. En Villanueva de Alcardete se puede disfrutar de los platos tradicionales de la zona: el pisto manchego, las gachas, las migas de pastor, el morteruelo y, por supuesto, el queso manchego acompañado de un buen vino de la tierra. Los guisos de caza, como la perdiz estofada o el conejo al ajillo, son especialidades que reflejan la tradición cinegética de la comarca.
Para los amantes del enoturismo, la zona cuenta con pequeñas bodegas familiares donde se elaboran vinos con Denominación de Origen La Mancha. Aunque no es una zona tan turística como otras comarcas vitivinícolas, precisamente eso le da un encanto especial: la posibilidad de conocer de primera mano el trabajo en el viñedo y la elaboración artesanal del vino.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villanueva de Alcardete mantiene vivas las tradiciones manchegas. Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Asunción se celebran en torno al 15 de agosto, con procesiones, verbenas populares, juegos tradicionales y eventos taurinos que congregan tanto a vecinos como a visitantes.
En septiembre tienen lugar otras celebraciones vinculadas a la vendimia y al ciclo agrícola, momentos en los que el pueblo se vuelca en actividades comunitarias que reflejan el arraigo a la tierra. Además, como en toda La Mancha, el Carnaval tiene su importancia, con disfraces y comparsas que llenan de color las calles.
La Semana Santa se vive con devoción, con procesiones que recorren el casco urbano y en las que participan las cofradías locales. Es una celebración más recogida que en las grandes ciudades, pero precisamente por ello resulta más auténtica.
Información práctica
Villanueva de Alcardete se encuentra a unos 80 kilómetros al este de Toledo, la capital provincial. Para llegar en coche desde Toledo, se toma la A-40 en dirección a Cuenca y luego la CM-400, un trayecto de aproximadamente una hora que transcurre por carreteras cómodas. Desde Madrid, la distancia es de unos 140 kilómetros, por la A-3 y posteriormente por carreteras comarcales.
La mejor época para visitar el pueblo es la primavera (abril y mayo) y el otoño (septiembre y octubre), cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores colores. El verano manchego puede ser muy caluroso, aunque es también cuando se celebran las principales fiestas. El invierno es frío, pero tiene su encanto para quienes buscan soledad y paisajes despejados.
Como consejo práctico, conviene llevar ropa cómoda para caminar, protección solar en los meses cálidos y, sobre todo, ganas de dejarse llevar por el ritmo tranquilo de La Mancha. Villanueva de Alcardete no es un destino de grandes monumentos, pero sí un lugar donde reconectar con lo esencial.