Artículo completo
sobre Casas de Ves
Pueblo con historia eclesiástica importante; conserva un aire señorial y tradiciones arraigadas en la Manchuela
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de La Manchuela albaceteña, donde las llanuras cerealistas comienzan a ondularse en suaves colinas, se encuentra Casas de Ves, un pequeño pueblo de apenas 556 habitantes que conserva intacta la esencia de la España interior. A 714 metros de altitud, este enclave manchego ofrece ese sosiego que solo encuentras lejos de las rutas turísticas masificadas, entre campos dorados que cambian de color según las estaciones y un cielo que parece más amplio que en cualquier otro lugar.
El pueblo se extiende en torno a su iglesia, con esa arquitectura popular manchega de casas encaladas y tejados de teja árabe que hablan de siglos de historia. Aquí el tiempo transcurre a otro ritmo, marcado por el ciclo agrícola y las tradiciones que aún perviven. Es territorio de viñedos, cereales y almendros, donde la cultura del vino tiene una presencia notable y la gastronomía conserva recetas ancestrales transmitidas de generación en generación.
Casas de Ves es uno de esos destinos que te invitan a desconectar de verdad, a pasear sin rumbo fijo por sus calles tranquilas y a conversar con sus gentes, guardianas de una forma de vida que se resiste a desaparecer. Un lugar perfecto para quienes buscan autenticidad sin artificios.
Qué ver en Casas de Ves
El principal referente patrimonial del municipio es la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, un templo que preside el núcleo urbano y cuya torre se divisa desde los campos circundantes. Aunque ha sufrido diversas reformas a lo largo de los siglos, conserva elementos que merecen una visita pausada, especialmente para los aficionados al arte sacro rural.
El propio casco urbano merece un paseo tranquilo. Sus calles estrechas conservan esa disposición irregular típica de los pueblos manchegos, con casas tradicionales que mantienen el estilo arquitectónico de la zona. Algunas fachadas lucen escudos nobiliarios que recuerdan el pasado hidalgo de algunas familias locales.
Los alrededores de Casas de Ves ofrecen paisajes típicamente manchegos, con extensos campos de cultivo que se transforman según la época del año: verdes vibrantes en primavera, dorados en verano y ocres en otoño. Las zonas de viñedos son especialmente fotogénicas y permiten comprender la importancia vitivinícola de La Manchuela, comarca reconocida por su producción vinícola.
No muy lejos del núcleo urbano se encuentran parajes naturales ideales para el senderismo suave y la observación de aves esteparias, características de este tipo de entorno cerealista manchego.
Qué hacer
Las rutas de senderismo por los caminos agrícolas son una excelente forma de conocer el entorno. Aunque no existen senderos señalizados de gran recorrido, los caminos rurales permiten recorridos circulares que combinan campos de cultivo, pequeños barrancos y vistas panorámicas de la comarca. La orografía suave hace que sean accesibles para todos los públicos.
La gastronomía local es uno de los mayores atractivos. La cocina manchega tiene aquí una expresión auténtica, con platos contundentes como el gazpacho manchego (el guiso, no la sopa fría), las gachas, el morteruelo y los asados de cordero. Los productos de la matanza siguen siendo protagonistas en muchas mesas, especialmente en los meses fríos.
El enoturismo tiene cabida en esta zona, ya que La Manchuela cuenta con Denominación de Origen propia. Aunque Casas de Ves es un pueblo pequeño, su entorno cuenta con bodegas donde se puede conocer el proceso de elaboración del vino y degustar variedades locales, especialmente la Bobal, uva autóctona de la comarca.
Los aficionados a la fotografía rural encontrarán motivos interesantes: desde los campos cultivados con sus diferentes texturas y colores hasta la arquitectura tradicional del pueblo y las puestas de sol sobre la llanura manchega.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción se celebran a mediados de agosto, con la programación festiva típica de los pueblos manchegos: verbenas, actividades culturales, competiciones deportivas y, por supuesto, celebraciones religiosas que congregan tanto a vecinos como a emigrantes que regresan en verano.
En enero, como en muchos pueblos de la región, se celebra San Antón, patrón de los animales, con la tradicional bendición y hogueras que mantienen viva una tradición secular.
Las fiestas de invierno, en torno a los carnavales, también tienen su espacio en el calendario local, aunque con celebraciones más íntimas propias de una población pequeña.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Albacete capital, Casas de Ves se encuentra a unos 50 kilómetros por la CM-3203, con un trayecto de aproximadamente 45 minutos en coche. La carretera atraviesa paisajes típicamente manchegos y el acceso está bien señalizado. Es recomendable disponer de vehículo propio, ya que las conexiones en transporte público son limitadas.
Mejor época para visitar: La primavera (abril y mayo) ofrece campos verdes y temperaturas agradables, ideal para pasear. El otoño (septiembre y octubre) también es recomendable, con menos calor y la vendimia en pleno apogeo. El verano puede ser muy caluroso, aunque las fiestas de agosto tienen un encanto especial. El invierno es tranquilo y perfecto para quienes buscan soledad absoluta.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por el campo, protección solar en los meses cálidos y respeto por el entorno rural. Consulta con antelación los horarios de apertura de la iglesia si deseas visitarla por dentro.