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sobre Cedillo del Condado
Pueblo en expansión de La Sagra; combina tradición agrícola con nuevas zonas residenciales
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A apenas 30 kilómetros al sur de Madrid, Cedillo del Condado se alza discreto entre los campos de cereales y olivares de La Sagra toledana. Este pueblo de más de 4.000 habitantes conserva ese carácter auténtico de los municipios castellanos que, pese a su cercanía a la capital, han sabido mantener su identidad rural y sus tradiciones centenarias. Sus calles tranquilas, sus casas de arquitectura tradicional y su patrimonio religioso invitan a un viaje sin prisas, ideal para quienes buscan desconectar sin alejarse demasiado de la ciudad.
Situado a 646 metros de altitud, Cedillo del Condado forma parte de esa Castilla profunda donde el horizonte se extiende generoso y el cielo parece más grande. La localidad debe su apellido a su pasado señorial, cuando perteneció al Condado de Castilla, una herencia histórica que aún se respira en algunos rincones del casco urbano. Es un destino perfecto para una escapada de fin de semana, donde la gastronomía manchega, el patrimonio modesto pero cuidado, y la hospitalidad de sus gentes son los mejores atractivos.
La Sagra toledana es tierra de transición entre la meseta madrileña y los paisajes más agrestes de Toledo, y Cedillo representa bien ese espíritu de pueblo agrícola que vive al ritmo de las estaciones, donde las tradiciones se celebran con arraigo y donde el visitante es siempre bienvenido.
Qué ver en Cedillo del Condado
El principal referente patrimonial de Cedillo del Condado es su Iglesia Parroquial de San Cipriano, un templo de origen medieval que ha sido reformado en diversas épocas, mostrando elementos renacentistas y barrocos. Su torre destaca en el perfil del pueblo y en su interior alberga interesantes retablos y tallas que merecen una visita pausada. La iglesia se encuentra en el corazón del casco antiguo, donde las calles estrechas invitan a pasear sin rumbo fijo.
El núcleo urbano conserva ejemplos de arquitectura popular manchega, con casas de mampostería, balcones de forja y portones de madera que nos transportan a otra época. Aunque no se trata de un conjunto monumental espectacular, el encanto de Cedillo reside precisamente en esa autenticidad, en esos detalles cotidianos que hablan de siglos de historia rural.
Los alrededores del pueblo ofrecen amplias perspectivas de los campos de cultivo característicos de La Sagra, con caminos rurales ideales para paseos a pie o en bicicleta. El paisaje, especialmente hermoso en primavera cuando los campos se llenan de amapolas, o en otoño con los tonos dorados de la cosecha, invita a la fotografía y al disfrute de la naturaleza más serena.
Qué hacer
Cedillo del Condado es un destino para disfrutar con calma. Las rutas de senderismo por los caminos agrícolas que rodean el municipio permiten conocer el paisaje de La Sagra, con itinerarios fáciles aptos para toda la familia. Estas caminatas son perfectas para observar aves y disfrutar del silencio del campo castellano.
Los aficionados al cicloturismo encontrarán carreteras secundarias con poco tráfico que conectan Cedillo con otros pueblos cercanos como Villaluenga de la Sagra, Ugena o Illescas, permitiendo diseñar rutas circulares de media jornada.
La gastronomía es otro de los grandes atractivos. En Cedillo se pueden degustar los platos típicos manchegos: el cordero asado, las gachas, las migas y los guisos de caza. Los productos de la huerta sagrera, especialmente los ajos, son muy apreciados en toda la región. Varios establecimientos ofrecen cocina casera donde probar estas recetas tradicionales.
Para los visitantes interesados en la vida rural, en temporada de cosecha es posible observar las tareas agrícolas que siguen marcando el ritmo de vida del pueblo, una experiencia cada vez más valorada por quienes viven en las ciudades.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Cedillo del Condado mantiene vivas tradiciones con siglos de historia. Las fiestas patronales en honor a San Cipriano se celebran a mediados de septiembre, con procesiones, verbenas populares, competiciones deportivas y eventos que congregan a todo el pueblo. Es el momento ideal para visitar Cedillo y experimentar su ambiente más festivo.
En enero, como en muchos pueblos castellanos, se celebran las hogueras de San Antón, una tradición ancestral donde el fuego purificador marca el inicio del año agrícola. Los vecinos se reúnen en torno a las llamas para compartir embutidos asados y vino, en una jornada de convivencia muy arraigada.
La Semana Santa se vive con devoción, con procesiones que recorren las calles del casco antiguo, manteniendo ese carácter sobrio y emotivo característico de Castilla.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Toledo capital, Cedillo del Condado se encuentra a unos 40 kilómetros por la autovía A-42 en dirección Madrid, tomando después la TO-2811. Desde Madrid, la distancia es de aproximadamente 35 kilómetros por la A-42 dirección Toledo. El acceso es sencillo y está bien señalizado.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más recomendables, con temperaturas agradables para pasear. El verano puede ser caluroso, típico del clima continental manchego, mientras que el invierno es frío pero tiene su encanto para los amantes de la tranquilidad.
Consejos: Cedillo es un destino de día o para combinar con otros pueblos de La Sagra. Conviene consultar previamente los horarios de apertura de la iglesia si se desea visitarla por dentro. Llevar calzado cómodo para caminar por los caminos rurales y, por supuesto, llegar con apetito para disfrutar de su gastronomía tradicional.