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sobre Pantoja
Pueblo conocido por su industria cerámica y tradición taurina; arquitectura de ladrillo
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Pantoja queda en La Sagra, entre Toledo y el sur de Madrid. Aquí el cambio es brusco. La ciudad se corta y empieza el campo abierto. Los bloques recientes dejan paso a parcelas de cereal, caminos de tierra y olivares dispersos.
Hoy viven en el municipio algo más de tres mil quinientas personas. Muchos trabajan en Madrid o en pueblos cercanos y vuelven a dormir aquí. Aun así, el paisaje agrícola sigue marcando el ritmo. Las eras, los caminos y algunas huertas recuerdan que esta llanura se ha trabajado durante siglos.
De Pantuxa a Pantoja: un señorío en la vega
El nombre aparece en documentos del siglo XIII como Pantuxa. Era poco después de la conquista cristiana de la zona. El lugar quedó ligado a un linaje que tomó el apellido Pantoja y ejerció señorío durante siglos.
Ese poder local desapareció en el XIX, cuando se abolieron muchos derechos señoriales. Del antiguo palacio apenas quedan referencias documentales. Tradicionalmente se situaba cerca de la iglesia parroquial.
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción ocupa el centro del pueblo. El edificio actual es sobre todo del siglo XVI, con reformas posteriores. Dentro hay retablos barrocos y piezas añadidas en distintas épocas. Son obras modestas. Aun así ayudan a entender cómo circulaba el arte desde Toledo hacia las parroquias rurales.
La plaza donde se alza el templo sigue siendo el punto de reunión. Allí se concentran las fiestas y la vida diaria.
La tortilla que reúne al pueblo
En mayo suele celebrarse la llamada Fiesta de la Tortilla. Se organiza en los días cercanos a San Isidro. La costumbre consiste en salir al campo cercano y compartir comida.
Las tortillas se preparan en casa y se llevan a la vega. No funciona como feria gastronómica ni como concurso. Es más bien una comida colectiva. Mesas largas, familias y cuadrillas que pasan el día al aire libre.
A comienzos de septiembre llegan las fiestas patronales dedicadas a Santa Bárbara. Hay procesiones y música en la calle. Son días en los que regresa mucha gente que ya no vive aquí.
Paseos por el campo de La Sagra
El entorno de Pantoja es llano. Los caminos agrícolas permiten caminar sin dificultad. Salen del casco urbano y se internan entre parcelas de cereal y olivares.
Todavía se ven algunas eras circulares donde se trillaba el grano. También quedan casetas de labor hechas con materiales sencillos. Son construcciones pequeñas, pensadas para guardar herramientas o resguardarse del sol.
En las zonas más bajas aparece vegetación de ribera. Hay choperas y pequeños cursos de agua estacionales. Cambian mucho según el año y la lluvia.
Cómo situarse y recorrer el pueblo
Pantoja está en el norte de la provincia de Toledo, dentro de la comarca de La Sagra. Se llega por carretera desde Madrid o desde Toledo en menos de una hora.
El casco urbano se recorre rápido. La iglesia, la plaza y algunas calles antiguas se ven en poco tiempo. Lo más interesante suele estar alrededor. Basta salir por cualquiera de los caminos para entender el paisaje agrícola que ha dado forma al pueblo.